La sentencia establece que el Estado afectó la integridad psíquica de Sol por la respuesta tardía y deficiente frente al reconocimiento de su identidad. El fallo ordena al Ministerio de Salud crear, en un plazo de 120 días, un protocolo obligatorio para todas las SEREMI de salud del país y condena al Fisco al pago de una indemnización.
El Juzgado de Letras del Trabajo de Valparaíso reconoció una vulneración de derechos fundamentales en contra de la periodista, estableciendo que la respuesta tardía y deficiente del Estado frente al reconocimiento de su identidad afectó su integridad psíquica. Los hechos ocurrieron mientras Sol se desempeñaba en la SEREMI de Salud de Valparaíso, institución que en ese período estaba bajo la jefatura de Lorena Cofré, quien ejercía como autoridad administrativa responsable del servicio.
Uno de los aspectos más relevantes del fallo es que sus efectos trascienden el caso particular: el tribunal ordenó al Ministerio de Salud elaborar, dentro de 120 días desde que la sentencia quede firme, un protocolo obligatorio para todas las SEREMI de Salud del país. Este deberá garantizar el uso inmediato del nombre social y establecer mecanismos y plazos para que los cambios de identidad registral sean correctamente incorporados en los sistemas institucionales. Para el entorno de Sol, esto constituye un avance concreto dentro del Estado.
Desde el entorno de Sol Hernandez valoraron que la Justicia haya reconocido la vulneración de derechos fundamentales y que esta pueda traducirse en cambios institucionales. Sin embargo, existe una profunda disconformidad con que el tribunal no haya acogido los antecedentes relativos al acoso laboral, el trato denigrante y las situaciones de maltrato denunciadas durante su permanencia en la SEREMI de Salud de Valparaíso, particularmente considerando que estos hechos ocurrieron bajo la administración de Lorena Cofré.
Respecto de las situaciones de acoso laboral y maltrato denunciadas, la representación de Sol recalca que la sentencia no establece que estos hechos no hayan ocurrido ni los descarta, sino únicamente que no pudieron ser acreditados con el grado de suficiencia exigido para este juicio. En este proceso Sol no pudo presentar personalmente su declaración ante el tribunal, quedando fuera de la prueba su propio relato sobre las situaciones que habría experimentado. Gran parte de la historia no pudo ser escuchada y la sentencia no corresponde a una validación de las actuaciones de quienes ejercían responsabilidades de jefatura en la institución.
Para quienes acompañaron a Sol en vida, la sentencia deja una deuda pendiente respecto de la forma en que fueron valorados los antecedentes y testimonios sobre el ambiente laboral que enfrentó. Ante esto sostienen: “No estamos conformes con la sentencia ni con cómo se ignoraron los testimonios sobre el hostigamiento, maltrato y discriminación que padeció durante la gestión trans odiante de la ex Seremi Lorena Cofré. Quien además ejerció persecución política contra lxs testigos. Aun más sabiendo que tanto Sol como Lorena Cofré militaban en el Frente Amplio, el partido que utiliza las banderas de la diversidad en sus campañas fue también el mismo partido que la absolvió antes del fallo judicial. Hoy, a nueve meses de su injusta muerte, la justicia recién reconoce que el Estado vulneró sus derechos. Pero no fue solo el Estado: fue también Lorena Cofré y su gestión. Sin embargo, dicen que no pueden probar tal relación. ¿Saben por qué? Porque Sol no llegó con vida al juicio a dar su declaración. La violencia institucional y odiante le hizo quitar la vida. Y ahora pretenden usar este fallo para encubrir la impunidad de quienes la cometieron para limpiar su imagen. Es una incoherencia política, digna de su partido. Nosotres, Lorena Cofré, no olvidamos”.