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El valor de hacer buenas preguntas en la era de la inteligencia artificial. Por Paola Espejo Aubá Vicerrectora Sede Viña del Mar Universidad de Las Américas

En los últimos años, la inteligencia artificial generativa (IAG) ha comenzado a formar parte de nuestra vida cotidiana. Hoy la utilizamos para buscar información, generar ideas, redactar textos, analizar datos o apoyar procesos creativos, entre muchos otros. Sin embargo, existe un elemento que muchas veces pasa desapercibido y que marca la diferencia entre una respuesta superficial y una realmente útil: el prompt.

Este es mucho más que una instrucción escrita para una herramienta de inteligencia artificial. Es la capacidad de expresar con claridad una necesidad, definir un contexto, establecer un propósito y orientar el resultado esperado. En otras palabras, representa una habilidad que combina pensamiento crítico, comunicación efectiva y capacidad de análisis, y muchas veces establece la diferencia entre una comunicación ética, responsable y sostenible.

Esto nos recuerda algo que en educación hemos sabido desde siempre, la calidad de las respuestas depende, en gran medida, de la calidad de las preguntas. La IAG puede procesar enormes volúmenes de información en pocos segundos, pero sigue siendo la persona quien define el rumbo de la conversación, entrega el contexto y evalúa si el resultado responde a lo que realmente necesita. Es lo que llamamos “Human in the Loop”, la presencia humana en las interacciones con la IA.

Por eso, construir buenos prompts no consiste únicamente en aprender a utilizar una nueva tecnología. También implica desarrollar competencias que seguirán siendo esenciales en cualquier escenario profesional, como seguir una estructura determinada, identificar problemas, comunicar con precisión y revisar críticamente la información obtenida.

La inteligencia artificial no reemplaza la creatividad de las personas, el juicio profesional ni la experiencia de estudiantes y docentes. Por el contrario, invita a fortalecer aquellas capacidades que nos distinguen como seres humanos.

En este contexto, el prompt deja de ser un concepto técnico para transformarse en una gran habilidad, también llamado “Prompt Engineering” o “Ingeniería de Prompt”. Aprender a dialogar con la inteligencia artificial es, en el fondo, aprender a pensar mejor, a formular preguntas más pertinentes y a utilizar la tecnología como una aliada para construir conocimiento y generar soluciones que aporten valor a la sociedad.

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