El hallazgo fue realizado durante una inusual erupción de V557 Mon, una estrella joven ubicada en la Nebulosa Roseta, a más de 4.500 años luz de la Tierra. La investigación, liderada por un equipo de astrónomos del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso, detectó vapor de agua a temperaturas cercanas a los 3.000 K y contó con una importante participación de estudiantes de postgrado.
Las estrellas jóvenes, con edades cercanas a un millón de años, se caracterizan por presentar un brillo inestable. Ocasionalmente, estos verdaderos “bebés estelares” experimentan erupciones en las que su luminosidad puede aumentar entre 10 y 100 veces en apenas unos meses. Durante estos episodios acumulan grandes cantidades de masa, en un proceso fundamental para avanzar hacia su etapa adulta.
Uno de estos eventos fue observado recientemente por un equipo internacional liderado por el profesor Zhen Guo, académico del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso (IFA UV), mientras monitoreaba V557 Mon, una estrella joven ubicada en la Nebulosa Roseta, a más de 4.500 años luz de nuestro sistema solar.
Durante su erupción, los investigadores detectaron algo particularmente inusual: emisión de vapor de agua caliente alrededor de la estrella, con temperaturas cercanas a los 3.000 K.
El trabajo fue aceptado para su publicación en la revista científica internacional Astronomy & Astrophysics https://arxiv.org/abs/2608.03503. La investigación reunió a un equipo internacional integrado por el Prof. Zhen Guo, Prof. Jura Borissova, Prof. Radostin Kurtev y Dr. Calum Morris, junto a una destacada participación de estudiantes de postgrado del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso. Por parte del Magíster en Astrofísica participaron Camila López, Aldo Aliaga y Pablo Fernández, mientras que del Doctorado en Astrofísica formaron parte Javier Osses, Vania Rodríguez, Vitor Fermiano y Diego Correa, quienes contribuyeron en distintas etapas del trabajo, desde las observaciones y la obtención de datos hasta su procesamiento y análisis.
Agua a 3.000 K
El agua se encuentra comúnmente en los discos circumestelares, estructuras de gas y polvo que rodean a las estrellas jóvenes. Lo excepcional en V557 Mon fue encontrarla en forma de vapor, a una temperatura extremadamente alta y en emisión.
“El agua es un elemento que comúnmente se encuentra en los discos circumestelares de las estrellas jóvenes, además de ser uno de los pilares para el sustento de la vida tal y como la conocemos. Sin embargo, este hallazgo es excepcional, dado que es muy poco común encontrar vapor de agua a 3.000 K y en emisión. Históricamente, solo se ha reportado la observación de agua caliente en emisión en una protoestrella.”, explica Javier Osses, estudiante de postgrado en Astrofísica del IFA UV y participante de la investigación.
El hallazgo no significa que se hayan encontrado indicios de vida. Osses explica que para abordar esa pregunta es necesario buscar moléculas considerablemente más complejas, ya que el agua puede encontrarse en abundancia en los discos que rodean a estrellas jóvenes.
Lo relevante, en este caso, es la temperatura. “El agua normalmente no está a temperaturas tan altas, lo cual nos indica que hubo un suceso durante la erupción de V557 Mon que causó la presencia de agua caliente”, señala.
Una estrella que parece “rejuvenecer”
El comportamiento de V557 Mon llamó especialmente la atención de los investigadores por su similitud con V2492 Cyg, una estrella joven que se encuentra en una etapa todavía más temprana de su evolución y en la que también se observó vapor de agua caliente durante una erupción.
“Interesantemente, se parece mucho a lo que vemos en V557 Mon, siendo sus espectros casi idénticos. Esto nos podría indicar que durante la erupción de V557 Mon su disco se ‘rejuveneció’, lo cual podría tener implicaciones importantes para nuestros conocimientos actuales sobre las primeras etapas de la evolución estelar”, explica Osses.
El profesor Zhen Guo, primer autor del artículo, destaca precisamente esta particularidad: “La emisión de vapor de agua es una característica única que solo se ha observado en una protoestrella. Esto demuestra que, durante un estallido, una estrella joven puede albergar un disco de acreción caliente y adoptar temporalmente una apariencia similar a la de una protoestrella”.
Un hallazgo que comenzó con inteligencia artificial
La historia de V557 Mon comenzó a principios de 2025, cuando el equipo detectó por primera vez su comportamiento inusual gracias a ALeRCE, programa chileno de aprendizaje automático que clasifica automáticamente señales variables provenientes del telescopio ZTF.
Tras identificar el objeto, Zhen Guo observó la estrella utilizando el telescopio SOAR de 4,1 metros con el apoyo del director de SOAR, el profesor César Briceño, ubicado en el Observatorio Cerro Pachón, en la Región de Coquimbo. En los datos obtenidos aparecieron bandas de emisión de agua en longitudes de onda del infrarrojo cercano, lo que llevó al equipo a continuar monitoreando la estrella hasta septiembre de 2025.
Javier Osses tuvo la tarea de modelar estas bandas de emisión molecular, determinando que el agua alcanzaba temperaturas cercanas a los 3.000 K.
La primera reacción, sin embargo, fue de cautela.
“Como científicos, nuestra primera impresión al ver este suceso fue ser escépticos, ya que pensamos que había ocurrido un problema al momento de reducir los datos. Luego de muchos intentos y de observar repetidas veces el mismo patrón, comenzamos a sospechar que estábamos frente a un suceso único”, recuerda Osses.
Para el investigador, encontrarse frente a un fenómeno difícil de explicar fue también una oportunidad para volver a una dimensión fundamental del trabajo científico.
“En una época tan avanzada para la astronomía como la actual, encontrarse con este tipo de objetos es muy refrescante, ya que debemos volver a nuestras raíces de ensayo y error, en largas sesiones de discusión para entender qué está pasando con V557 Mon”, afirma.
De la sala de clases a una investigación internacional
La investigación también tuvo una importante dimensión formativa. A comienzos de 2026, cuatro estudiantes de postgrado en Astrofísica del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso observaron V557 Mon utilizando el telescopio Swope de un metro del Observatorio Las Campanas.
La salida a terreno fue realizada como parte del curso Práctica Observacional del IFA, diseñado e impartido por Zhen Guo. Los propios estudiantes operaron el telescopio y obtuvieron datos directos de la estrella.
Entre quienes participaron de esta experiencia se encuentra Aldo Aliaga, estudiante de postgrado en Astrofísica del IFA UV, quien destaca especialmente la posibilidad de aplicar directamente los conocimientos adquiridos durante su formación.
“Me hace sentir orgulloso del trabajo que se ha hecho y me entusiasma saber que las herramientas y enseñanzas que nos entregan en el IFA sean las necesarias para hacer uso de los telescopios que hay en Chile, aprovechar sus cielos y hacer investigación de alto impacto”, señala Aliaga.
Para el estudiante, acceder tempranamente a este tipo de experiencias constituye además un elemento fundamental para la formación de nuevos investigadores. “Creo que es fundamental, ya que no en todas partes se dan estas oportunidades. Para nosotros es un gran salto en experiencia y nos ayuda a fortalecer nuestras carreras”, agrega.
En el caso de Javier Osses, su participación también nació desde una instancia formativa.
“Este trabajo inicialmente fue parte de un curso de investigación que usualmente dura un semestre. Sin embargo, nos dimos cuenta de que esta investigación daba para mucho más que un curso y terminó siendo una parte importante de mi tesis de Magíster”, señala.
La experiencia, agrega, demuestra que los cursos de investigación impartidos durante el postgrado pueden transformarse en una puerta de entrada a descubrimientos científicos relevantes.
Investigación desde Valparaíso conectada con el mundo
El estudio de V557 Mon reunió además a investigadores de diferentes países, demostrando las posibilidades que tienen los estudiantes de integrarse tempranamente a redes científicas internacionales.
“En el IFA existen muchas posibilidades de realizar investigación y de participar en colaboraciones internacionales. En este mismo trabajo tuvimos la participación de investigadores de distintas partes del mundo, como China, EEUU, Inglaterra e Italia”, destaca Osses.
El estudiante participa además en colaboraciones como KMOS-VVVX-GalCen, que reúne a investigadores de distintas instituciones y áreas para estudiar el cielo mediante espectroscopía infrarroja, y VVV-RENEW, proyecto que busca extender las observaciones de la Vía Láctea en longitudes de onda infrarrojas para monitorear nuestra galaxia.
El descubrimiento de vapor de agua caliente en V557 Mon aporta así nuevas pistas para comprender el comportamiento de acreción y la estructura interna de los discos de las estrellas jóvenes. Al mismo tiempo, evidencia cómo la formación de estudiantes, el acceso a telescopios instalados en Chile, las herramientas de inteligencia artificial y las colaboraciones internacionales pueden confluir en el estudio de fenómenos astronómicos excepcionales.