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¿Duermes mal y no sabes por qué? Estos son los 5 errores cotidianos que podrían estar arruinando tu sueño

Más del 60% de los chilenos presenta dificultades relacionadas con la calidad del sueño. Académica de Enfermería de la Universidad Andrés Bello explica cuáles son los hábitos más comunes que pueden estar afectando el descanso y entrega recomendaciones simples para dormir mejor.

Dormir bien no depende únicamente de acostarse temprano. Revisar el celular antes de dormir, tomar café durante la tarde o incluso utilizar la cama para trabajar o estudiar son algunas de las conductas cotidianas que pueden alterar la calidad del descanso sin que las personas necesariamente se den cuenta.

Dormir es una necesidad fundamental para la salud física y mental. Sin embargo, más del 60% de los chilenos presenta dificultades relacionadas con la calidad del sueño, una situación que puede verse influida por hábitos que muchas veces se incorporan de manera automática a la rutina.

La académica de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Sandra Díaz, explica que mejorar el descanso no siempre requiere grandes cambios, sino comenzar por identificar aquellas conductas que pueden estar interfiriendo con el sueño.

«En ocasiones, las personas buscan soluciones complejas para dormir mejor, cuando el primer paso está en revisar sus propios hábitos», señala la académica.

Los cinco errores que pueden estar afectando tu sueño

1. Revisar el celular justo antes de dormir

Uno de los hábitos más frecuentes es utilizar el teléfono, ver televisión o trabajar en el computador hasta pocos minutos antes de acostarse.

Además de mantener al cerebro activo, la exposición a la luz de las pantallas puede interferir con los procesos naturales que preparan al organismo para dormir.

La recomendación es establecer un período de desconexión antes de acostarse y reemplazar las pantallas por actividades tranquilas, como leer o escuchar música suave.

2. Dormir cada día a una hora diferente

Acostarse y levantarse a distintas horas, especialmente durante los fines de semana, puede alterar el ritmo natural de sueño y vigilia.

Aunque después de una mala noche exista la tentación de dormir hasta más tarde, mantener cierta regularidad ayuda al organismo a establecer una rutina.

La recomendación es intentar mantener horarios similares para acostarse y levantarse todos los días, incluso después de una noche de mal descanso.

3. Tomar café o bebidas energéticas durante la tarde

¿Un café después de almuerzo o una bebida energética en la tarde? Aunque algunas personas aseguran que la cafeína «no les quita el sueño», su consumo cercano a la hora de acostarse puede dificultar la conciliación y disminuir la calidad del descanso.

Por eso, se recomienda evitar o limitar el consumo de café, bebidas energéticas y otros estimulantes durante las horas previas al sueño, especialmente en personas que presentan dificultades para dormir.

4. Cenar demasiado o justo antes de acostarse

Una comida abundante durante la noche puede provocar pesadez y molestias digestivas, dificultando el descanso.

Este problema puede aumentar cuando las cenas se realizan muy cerca de la hora de dormir o cuando existen horarios nocturnos irregulares.

La recomendación es preferir comidas más livianas durante la noche y dejar un intervalo adecuado entre la última comida y el momento de acostarse.

5. Convertir la cama en una oficina, comedor y sala de televisión

Trabajar, estudiar, comer, revisar redes sociales o permanecer largos períodos despierto en la cama puede hacer que el cerebro deje de asociar ese espacio principalmente con el descanso.

Por ello, la especialista recomienda reservar la cama principalmente para dormir y, cuando sea posible, mantener el dormitorio tranquilo, oscuro, confortable y a una temperatura agradable.

¿Qué hacer para recuperar un sueño reparador?

Mejorar la calidad del sueño no necesariamente implica realizar grandes transformaciones. La regularidad y la constancia son fundamentales.

Incorporar rutinas nocturnas, disminuir los estímulos antes de acostarse y cuidar las condiciones del dormitorio puede contribuir significativamente a mejorar el descanso.

La invitación, entonces, es a observar las propias rutinas y preguntarse: ¿cuántos de estos cinco errores estamos repitiendo sin darnos cuenta?

«Dormir bien no es perder tiempo. Es darle al organismo la oportunidad de recuperarse, funcionar adecuadamente y enfrentar un nuevo día con mayor energía y bienestar», concluye Sandra Díaz.

 

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