¿Existe una relación entre los terremotos y las erupciones volcánicas? La pregunta es recurrente y vuelve a la discusión pública tras el terremoto de magnitud 7,4 Richter registrado en Colombia y la posterior actividad eruptiva del volcán Puracé.
El volcanólogo, profesor titular de la Universidad Andrés Bello y director del Instituto Milenio Ckelar Volcanes, Felipe Aguilera, explica que, si bien existe evidencia de que grandes terremotos pueden influir en la actividad volcánica, aún no existe certeza sobre las condiciones necesarias para que un sismo pueda desencadenar una erupción.
“No existe completa claridad en qué condiciones ocurren y qué se necesita para que un terremoto pueda generar erupciones volcánicas. Sin embargo, existen casos, especialmente en zonas de subducción, como en Chile y Sudamérica, donde tras un terremoto de grandes magnitudes sucede una erupción volcánica”, señala.
Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió en Chile en 1960. Apenas 36 horas después del terremoto de Valdivia, de magnitud 9,5 Richter, el Complejo Volcánico Puyehue-Cordón Caulle, ubicado a unos 85 kilómetros al este de Osorno, en la Región de Los Lagos, entró en erupción.
Sin embargo, otro caso es el del terremoto de 2010 en Chile. Aguilera recuerda que, “luego del terremoto del 27F, en la zona del Maule, se generaron otras erupciones, pero en periodos de tiempo mucho más largos, años después. Entonces, ahí eventualmente no necesariamente haya una relación”.
En el caso de Colombia, el experto enfatiza que es importante considerar el estado previo del volcán. “El Puracé ya se encontraba en alerta naranja desde marzo de este año y presentaba un proceso de actividad que se venía desarrollando con anterioridad al terremoto. Por lo tanto, no necesariamente puede estar relacionado”, aclara.
No obstante, agrega que, “lo que sí podría suceder en este caso, es que el terremoto haya acelerado los procesos de actividad del volcán. Entre los factores que pueden determinar si un terremoto tiene algún efecto sobre la actividad volcánica se encuentran el estado previo de actividad del volcán, la distancia entre el volcán y el hipocentro del sismo, y el tiempo transcurrido desde el terremoto y la erupción”, explica el volcanólogo.
“En este sentido, un volcán que ya se encuentra en condiciones de inestabilidad podría ser más susceptible a cambios provocados por un evento sísmico o definitivamente no incidir absolutamente en nada”, concluye el académico UNAB.