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Valparaíso ante una nueva oportunidad minera. Por Christel Linhorst, directora ejecutiva (i) de Compromiso Minero

Cada temporada es una oportunidad para renovar los espacios donde vivimos. Pensando en ello, las tiendas Ohzar presentan su nueva colección 2026, una propuesta que combina diseño, funcionalidad y las últimas tendencias en decoración para ayudar a transformar cualquier ambiente del hogar en un lugar más cálido, armónico y acogedor.

La minería está cambiando y, con ella, también las capacidades que requiere. El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034, elaborado por la Alianza CCM-Eleva, proyecta que el sector necesitará incorporar cerca de 37 mil nuevos trabajadores durante la próxima década, principalmente en perfiles técnicos y operativos.

Para la Región de Valparaíso, este escenario representa una oportunidad relevante. La Macrozona Centro, que comprende las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins, requerirá 7.625 nuevos trabajadores al 2034, convirtiéndose en la segunda zona con mayor demanda proyectada del país.

Valparaíso cuenta, además, con un importante ecosistema formativo, con instituciones como la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, INACAP y Duoc UC —todas adherentes de Compromiso Minero—, además de otros centros de educación superior y técnico-profesional. El desafío está en seguir conectando esas capacidades con las necesidades de una industria cada vez más tecnológica, innovadora y sostenible.

En esa dirección, distintas instituciones de la región están incorporando nuevas carreras, herramientas y metodologías de aprendizaje vinculadas a la minería. Tecnologías como el metaverso, por ejemplo, permiten complementar la formación práctica y acercar a los estudiantes a procesos y entornos que encontrarán posteriormente en la industria. A ello se suma el aporte que universidades y centros de formación realizan desde la investigación, la innovación y el desarrollo de nuevas capacidades.

Pero contar con una buena oferta formativa no es suficiente. Se requiere una articulación permanente entre la educación, la industria y el sector público, que permita anticipar las competencias que demandará la minería y traducirlas en oportunidades concretas de formación y empleo para las personas.

La minería del futuro necesitará nuevos talentos, pero también territorios capaces de formarlos. Valparaíso tiene las capacidades para asumir ese desafío y transformar las necesidades de una industria en evolución en nuevas oportunidades de desarrollo para la región.

 

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