La ceremonia reunió a autoridades, representantes del mundo académico y familias que culminaron exitosamente su proceso de evaluación y preparación para la adopción y el acogimiento familiar.
En una emotiva ceremonia realizada en la Universidad Andrés Bello (UNAB), familias adoptivas y de acogida fueron certificadas tras ser declaradas idóneas, reconociendo así su compromiso y preparación para ofrecer espacios de cuidado, protección y desarrollo integral a niños, niñas y adolescentes.
La actividad contó con la participación de autoridades regionales y representantes del ámbito académico quienes destacaron la relevancia de fortalecer las redes de apoyo para las familias que deciden asumir este importante desafío.
La Directora Regional (s) del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Carolina López Cancino, explicó la relevancia del rol que cumplen estas familias, sobre todo en el marco del Plan Crecer en Familia, que busca que ningún niño de menos de 4 años viva en residencias: “Tenemos 700 niños que son parte de cuidado alternativo, de ellos hay pequeñitos de 0 a 4 años. Comenzamos el Plan Crecer en Familia con 58 niños en marzo de este año y ya vamos en 41, pero nos falta esfuerzo y trabajo para tener la cantidad de Familias de Acogida que puedan recibir a esos 41 niños. En eso estamos trabajando fuertemente y hoy celebramos la certificación de Familias de Acogida y de Adopción. Fue un espacio lleno de amor y de esperanza donde pudimos conocer in situ las características del amor incondicional”.
La instancia también permitió dar a conocer el trabajo desarrollado por el Centro de Atención Clínica de Ciencias de la Rehabilitación de la UNAB y reflexionar sobre el impacto que tienen las relaciones significativas en el desarrollo infantil. La actividad incluyó además la charla “El cerebro crece en el encuentro. El poder de los turnos conversacionales en el desarrollo cerebral y del lenguaje”, espacio en el que se abordó la relevancia de las interacciones cotidianas, el apego y la comunicación en el desarrollo emocional, cognitivo y lingüístico durante la infancia.
Desde la Unidad Andrés Bello, el Vicerrector Gerard Pugh valoró la coordinación con la casa de estudios: “Parte de la formación de los estudiantes de nuestra universidad y en particular de nuestra sede y las áreas de salud es vincularnos con las comunidades. Uno de los grupos prioritarios para nosotros son aquellos que dependen de ciertas unidades ministeriales y por lo tanto este es un programa donde nuestra Clínica de Rehabilitación se ha vinculado en forma continua para ofrecer mecanismos de apoyo a los niños en acogimiento o a los niños que son adoptados”.
Uno de los momentos más valorados de la ceremonia fueron los conversatorios protagonizados por familias de acogida y familias adoptivas, quienes compartieron sus experiencias, aprendizajes y motivaciones, entregando testimonios de sus procesos de evaluación y de sus experiencias, que evidenciaron el profundo impacto que generan los vínculos afectivos en la vida de niños, niñas y adolescentes.
El momento central de la jornada correspondió a la entrega de certificados a las familias declaradas idóneas, reconocimiento que simboliza la culminación de un proceso de preparación y evaluación, así como el inicio de una nueva etapa orientada a brindar oportunidades de cuidado, estabilidad y afecto.
Lapriel Magenere y Gonzalo Castellanos, junto a sus cinco hijos, han sido Familia de Acogida desde hace siete años. En la instancia compartieron la experiencia con los otros asistentes. Posteriormente, Gonzalo explicó cómo fue su proceso de evaluación e invitó a más familias a sumarse a ser Familia de Acogida: “El proceso ha sido bastante enriquecedor. En nuestros acogimientos nos han evaluado dos instituciones diferentes y ambas nos han dejado mucho en cuanto a aprendizaje. Aparte nos hemos sentido bastante apoyados. Hemos tenido la oportunidad de cuidar a cuatro niños y ha sido algo realmente enriquecedor para nuestras vidas”.
Lapriel, por su parte, profundizó en cómo su familia ha vivido el acogimiento: “Ser Familia de Acogida ha sido una experiencia gratificante, tanto a nivel familiar como para los niños que cuidamos. Mis hijos están súper contentos, uno dice que le cambia la vida a los niños que acoge, pero creo que en nuestro caso ha cambiado también la vida de nuestros hijos. Ellos han experimentado cambios en su forma de ser, de actuar, su empatía, cariño. Su corazón se va abriendo más”.
La ceremonia concluyó con una presentación artística de guitarra, una fotografía oficial junto a las familias certificadas y un espacio de encuentro entre los asistentes.
Con esta actividad, las instituciones organizadoras reafirman su compromiso con la promoción de entornos familiares protectores y con el fortalecimiento de iniciativas que contribuyan al bienestar y desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes.