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El 15% de los pacientes prefiere huir ante un examen médico ¿Por qué?

La División formalizó su compromiso con la Mesa Empresarial Público-Privada de Capacitación y Empleo Local, instancia que reúne a empresas, municipios, SENCE, ASIVA y programas públicos, aportando planes de formación propios para estudiantes técnico-profesionales, pescadores y habitantes de Quintero y Puchuncaví.

Al menos un tercio de los pacientes adultos experimenta niveles significativos de ansiedad, angustia o incomodidad al someterse a una Resonancia Magnética (RM)

  Aunque es uno de los mayores avances en la historia de la medicina por su capacidad de ver el interior del cuerpo humano de forma no invasiva y sin usar radiación, la Resonancia Magnética (RM) se ha convertido en una fobia silenciosa para miles de personas. De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Magnetic Resonance Imaging, se revela que al menos un tercio de los pacientes adultos reporta angustia, ansiedad moderada o incomodidad severa al enfrentarse a este examen.

¿La razón principal? No es el dolor. Investigaciones revelan que el 65% de los pacientes experimenta angustia por la incapacidad de moverse, el 61% sufre por la larga duración del estudio, y casi la mitad (48%) entra en pánico por el estrecho tamaño del «tubo» o escáner.

El impacto de este fenómeno, conocido clínicamente como claustrofobia médica, es alarmante: Hasta un 15% de los pacientes desarrollan reacciones de ansiedad tan severas que se ven obligados a cancelar el procedimiento de manera prematura o requieren intervenciones con sedación anestésica para completarlo. Además, el miedo provoca movimientos involuntarios en los pacientes que arruinan las imágenes y obligan a repetir el escaneo. Esta situación resulta en cerca de 700.000 pruebas incompletas anuales tan sólo en Estados Unidos, generando pérdidas masivas de hasta 310 millones de dólares para el sistema de salud.

El fin de las máquinas frías: La humanización del diagnóstico

Ante esta crisis que retrasa diagnósticos vitales como el cáncer o padecimientos cardiovasculares, la industria tecnológica de la salud ha tenido que replantear el diseño de sus equipos desde cero. La solución ya no solo pasa por obtener imágenes más nítidas, sino por transformar radicalmente la experiencia del usuario (UX) para reducir el estrés psicológico del paciente.

«La industria ha entendido que la tecnología médica más avanzada no sirve de nada si el paciente huye de ella por miedo. Por eso, el desarrollo clínico ha dado un giro total hacia la humanización. Hoy en día, el diseño de los escáneres se enfoca en las necesidades del paciente: hemos desarrollado tecnologías que pueden reducir el ruido acústico drásticamente, sistemas integrados para que los pacientes disfruten de música de alta calidad durante el examen, y bobinas ultraligeras que se sienten como una manta sobre el cuerpo. El objetivo es que la experiencia pase de ser un momento de encierro aterrador a un espacio de confort y tranquilidad, permitiendo un diagnóstico rápido y preciso sin traumatismos», afirma John Carrillo, Gerente de imágenes de Siemens Healthineers.

A medida que los sistemas de salud buscan ser más eficientes, las estrategias para mitigar el miedo al diagnóstico demuestran que la medicina del futuro requiere entornos empáticos que entiendan y alivien la vulnerabilidad humana con soluciones que realmente transformen la atención y los resultados.

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