La rápida tramitación que amplía el subsidio a la tasa hipotecaria, extendiendo el beneficio a viviendas de hasta 6.000 UF y aumentando sus cupos, es una señal alentadora cuando el país necesita reactivar con urgencia su economía.
La iniciativa apunta en la dirección correcta: dinamizar el mercado inmobiliario, acelerar la venta del stock de viviendas e impulsar nuevas inversiones. Con ello puede contribuir a recuperar empleo, especialmente en la construcción, uno de los sectores más golpeados y con mayor capacidad de generar puestos de trabajo directos e indirectos. Además, permitirá que más familias accedan a financiamiento y que nuevos proyectos puedan desarrollarse.
A ello se suma el avance, aunque parcial, de la pantanosa ‘permisología’ y los desactualizados instrumentos regulatorios.
Estas medidas se agregan a los esfuerzos del Gobierno a través del Plan para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico Social, orientado a acelerar inversiones y mejorar las condiciones para crecer. Si bien los cambios estructurales son claves para recuperar competitividad y destrabar proyectos, también se requieren instrumentos concretos que traduzcan esos avances en actividad económica.
Aunque aún falta un apoyo más transversal de las fuerzas políticas, la combinación de reformas procrecimiento y medidas específicas como estas puede transformarse en un respaldo decisivo para la inversión, el empleo y la recuperación económica.