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Infarto silencioso: el enemigo que no duele, pero mata. Por Dr. Carlos Fernández, Presidente de la Fundación SOCHICAR

El programa de reciclaje orgánico desarrollado en Concón, con financiamiento de Enap y la participación de establecimientos gastronómicos y hoteleros…

Cuando pensamos en un infarto, imaginamos un fuerte dolor en el pecho y una persona que busca ayuda de inmediato. Pero no siempre ocurre así. Existen infartos que se presentan con síntomas leves o atípicos, e incluso sin que la persona se dé cuenta. Son los llamados infartos silenciosos.

En Chile, donde las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte, esta realidad no es menor. Según datos del DEIS, durante 2025 casi 4.500 personas fallecieron a causa de un infarto al miocardio. Un infarto silencioso ocurre cuando una arteria coronaria se obstruye y daña el músculo cardíaco, pero puede manifestarse como cansancio inusual, falta de aire, sudoración fría, mareos, náuseas o molestias en la espalda, mandíbula, cuello o brazos. Síntomas que fácilmente podemos atribuir al estrés o al cansancio.

Las mujeres, los adultos mayores y las personas con diabetes requieren especial atención, ya que pueden presentar señales diferentes a las que tradicionalmente asociamos a un infarto. Una fatiga repentina, dificultad para realizar actividades cotidianas o una disminución brusca de la tolerancia al ejercicio son señales que no deberíamos normalizar.

Por eso, la prevención es fundamental. No se trata solo de hacer ejercicio o alimentarse saludablemente, sino también de conocer nuestros propios números: presión arterial, colesterol y glicemia. La hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad abdominal y los antecedentes familiares pueden aumentar nuestro riesgo. Un chequeo médico periódico permite detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas.

Esta prevención cobra especial importancia en las mujeres. El 8 de agosto se conmemora el Día del Corazón de Mamá, una iniciativa que busca crear conciencia sobre su salud cardiovascular antes, durante y después del embarazo. Es también un recordatorio de que debemos conocer y atender sus particularidades a lo largo de todas las etapas de la vida.

Durante este Mes del Corazón, el llamado es simple: no esperemos a sentirnos mal para saber cómo estamos. Los infartos silenciosos nos recuerdan que no siempre podemos confiar en el dolor como señal de alarma. Conocer nuestros factores de riesgo, mantener hábitos saludables y realizar controles médicos puede marcar la diferencia.

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