Ya no se requiere arrendar un set ni mover un gran equipo humano para lograr una pieza audiovisual de alto estándar. Hoy, las marcas hacen comerciales desde el escritorio, con paisajes completos simulados con IA.
Hasta hace poco tiempo, en el mercado de la publicidad, la creatividad y las grandes ideas estaban siempre sujetas a la disponibilidad de recursos. «Para grabar un comercial en exterior o en un paisaje se requería mover utilería, equipos, arrendar un set o una locación, y todo eso implicaba harta inversión», señala Daniel Manríquez, magíster en Marketing y founder de la agencia de publicidad Flama. «Yo mismo fui testigo de campañas brillantes que se quedaron sin hacer por temas de plata», agrega.
Pero esa realidad está cambiando con la inteligencia artificial. «Hoy, desde el computador, se puede hacer un comercial que simula el desempeño de una camioneta en el desierto o grabar el servicio de un dentista dentro de la boca de su paciente, sin tanto esfuerzo técnico, lo que reduce los costos hasta en un 80%. Con la IA, las producciones de alto nivel quedaron al alcance de cualquier marca», afirma el especialista.
Y pone un ejemplo: «Uno de nuestros clientes es un laboratorio de análisis de aguas para la minería. Por temas de seguridad, cuando realizan su servicio no pueden estar acompañados de personas que no cumplan los protocolos, y menos ingresar con cámaras convencionales. Sin embargo, con las imágenes que ellos nos proporcionan, podemos mostrar su oferta de manera exacta, sin arriesgar la integridad de nadie». «Ya no hay límites geográficos. El mundo es tu set», concluye.
El ahorro que permite la IA en publicidad también se nota en los plazos. «Una producción audiovisual que demora tres semanas puede estar lista en una», agrega Manríquez. Eso sí, subraya que la intervención humana sigue siendo esencial en el proceso: «La IA no es el producto final, solo es una herramienta».
«El guion, el prompt que se le aplica a la plataforma, la dirección de arte, la producción y la postproducción siguen en manos de los profesionales. La IA facilita el proceso, pero aún no puede reemplazar la comprensión que los especialistas tienen del negocio», cierra.