Los navegadores oncológicos cumplen un rol clave para orientar a pacientes y familias durante el proceso de la enfermedad, facilitando su tránsito por una red de salud que muchas veces puede resultar compleja y fragmentada.
Recibir un diagnóstico de cáncer no solo significa comenzar un tratamiento. Para muchas personas, también implica enfrentarse a un sistema de salud que puede ser difícil de comprender y que abre muchas interrogantes: dónde acudir, qué prestaciones corresponden, qué exámenes se necesitan, cuándo realizarlos y cómo coordinar las distintas atenciones que forman parte del proceso.
¿Cómo funciona la navegación oncológica?
Los navegadores acompañan y orientan a las personas con cáncer durante las distintas etapas de la enfermedad, para que no tengan que enfrentar por sí solas la complejidad del sistema. De esta forma, evalúan las necesidades del paciente, identifican barreras que dificulten su acceso a la atención, lo orientan sobre los pasos a seguir, coordinan prestaciones y lo conectan con los profesionales y redes de apoyo que requiere. Son un puente con el sistema de salud y ayudan a ordenar un proceso que puede resultar abrumador, especialmente en momentos de incertidumbre y vulnerabilidad.
“En un sistema complejo, la coordinación no puede recaer sobre el paciente ni su familia. Acompañar también es cuidar. La navegación permite conectar los distintos momentos del recorrido y evitar que las personas queden solas frente a las brechas del sistema. Esto requiere colaboración entre niveles de atención, instituciones, equipos clínicos, gestores, pacientes y la comunidad”, afirma Analía Hurtado, coordinadora de Asuntos Públicos de FALP.
Constanza Rojas, gestora oncológica del Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, concuerda y añade: “Es un trabajo bonito, exhaustivo, desafiante y muy gratificante, porque articular los recursos de una manera inteligente permite ver cambios notorios solo trabajando de manera coordinada”.
Más que coordinar: estar cuando el paciente lo necesita
La experiencia de Constanza también da cuenta de una dimensión especialmente relevante: la cercanía y disponibilidad para los pacientes y su entorno. “Uno muchas veces se comunica más con las familias que con el mismo paciente. Es una relación súper de tú a tú y, en nuestro caso, trabajamos con atención directa”, relata.
En ese vínculo cotidiano, los navegadores se transforman en un apoyo concreto frente a las dudas y dificultades que surgen en el transcurso de la enfermedad. “El sistema es etéreo, las horas médicas son acotadas y nosotras estamos más disponibles para las consultas cotidianas y la comunicación directa. A veces, de por sí, tener a alguien que te responda el teléfono ya es un alivio”, agrega Rojas.
Un puente que derriba barreras geográficas
El desafío adquiere especial relevancia fuera de la Región Metropolitana, donde las distancias geográficas, la disponibilidad de especialistas y las características de cada territorio pueden agregar nuevas barreras al acceso oportuno a la atención oncológica.
Para Magdalena Cabezas, referente de cáncer del Servicio de Salud Biobío, esto es una realidad diaria. “Nuestros pacientes tienen que viajar largas distancias solamente para llegar al hospital. Y como aquí no tenemos todas las prestaciones, muchos deben ir a Concepción, por ejemplo, para una radioterapia, lo que involucra traslados y una gestión importante de los navegadores o gestores de casos. Contar con profesionales dedicados a la navegación permite no solo acompañar mejor a quienes enfrentan un diagnóstico de cáncer, sino también contribuir a que los recursos disponibles en la red sean utilizados de manera más eficiente”, asegura.
En un sistema que muchas veces puede parecer fragmentado y difícil de recorrer, los navegadores oncológicos cumplen una función estratégica: transformar la coordinación en acceso y el acompañamiento en una herramienta concreta para facilitar el camino de las personas con cáncer.
El desafío de avanzar hacia una atención más integrada
La Tercera Jornada de Gestores Oncológicos, organizada por Fundación Arturo López Pérez (FALP), reunió a profesionales de distintas regiones del país para compartir experiencias y herramientas que contribuyan a una atención oncológica más coordinada y centrada en las personas.
Entre los expositores estuvo Claudia de Godoy, enfermera coordinadora de Navegación del A.C. Camargo Cancer Center, quien presentó la experiencia y los avances de este centro en la enfermería de navegación en Brasil. El encuentro también abordó participación de pacientes, alfabetización en cáncer, gestión territorial e inteligencia artificial aplicada a la atención oncológica.