Las últimas cifras del INE vuelven a encender las alarmas en la Región de Valparaíso. La desocupación alcanzó un 10,7% en el trimestre mayo-julio, superando el promedio nacional de 9,5% y aumentando 1,8 puntos en doce meses.
El problema no está solamente en la cifra, sino en las pocas señales de recuperación. Comercio, turismo y construcción, actividades fundamentales para la economía regional, siguen enfrentando dificultades para generar empleo, en un escenario marcado además por una débil inversión privada.
A ello se suma un mercado laboral cada vez más precario. La desocupación femenina supera el 11%, mientras la informalidad llega al 33,4%.
En otras palabras, uno de cada tres ocupados trabaja sin las protecciones que entrega un empleo formal.
Valparaíso no puede acostumbrarse a administrar estas cifras. Se requieren alianzas público-privadas, incentivos a la contratación y condiciones que permitan recuperar la inversión. El empleo formal no es solo una estadística: entrega estabilidad a las familias y sostiene el desarrollo regional. Sin una recuperación sostenida, Valparaíso seguirá viendo cómo su mercado laboral queda rezagado.