Un estudio liderado por el OTIC CChC junto a SENCE y desarrollado por CoMov, midió la resiliencia laboral del país frente a la automatización. Los datos confirman un desajuste profundo entre las competencias disponibles y las que exigen las industrias productivas, impactando el mercado laboral y reforzando el llamado a modernizar el sistema de capacitación.
Mientras el país asimila la crisis del empleo que revelan los últimos datos de desocupación, que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) cifró en 9,5% durante el trimestre mayo-julio y fue el nivel más alto en cinco años, un estudio elaborado por CoMov Consultores con apoyo del OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (OTIC CChC) y SENCE ya advertía: el principal problema del empleo en Chile está en el desajuste entre las competencias que ofrece la fuerza laboral y las que demandan las empresas, más que en la cantidad de puestos. Ese desfase es tal que 1 de cada 4 trabajadores en ocupaciones expuestas a la automatización no tiene una trayectoria viable de reconversión, y más de 2,3 millones de personas -el 26% de la fuerza laboral- están en ocupaciones de alto riesgo.
El estudio, que cruza una encuesta a 211 empresas con la prueba PIAAC 2023 de la OCDE, ubica a Chile en el último lugar del bloque en competencias de adultos y detecta déficits críticos en capacidades como la resiliencia, la adaptabilidad y el pensamiento analítico, que son, a su vez, las más demandadas por el mercado: el 55% de las empresas considera esenciales la resiliencia y la flexibilidad, seguidas del liderazgo (45%) y el aprendizaje continuo (38%). A esto se suma el rol que ha jugado la inteligencia artificial, que, en apenas tres años, ha acelerado ese desajuste.
“Los datos del estudio confirman que el problema de empleabilidad va más allá de los puestos de trabajo: la brecha entre las competencias disponibles en la fuerza laboral y las que necesitan las empresas es igual de importante. Si no lo abordamos en serio, cada nuevo ciclo de inversión se enfrentará al desafío de empresas buscando un talento que no van a encontrar”, señala José Esteban Garay, gerente general del OTIC de la CChC.
El grupo con menos competencias en matemáticas registra un desempleo hasta seis veces mayor que el más calificado, y las mejores competencias se asocian a salarios entre 10% y 15% más altos. Aun así, el sistema de capacitación reproduce las brechas del mercado, ya que más del 60% del gasto se concentra en trabajadores con educación media o superior, mientras los no calificados reciben apenas el 13%, y las pymes -más del 90% del tejido empresarial- quedan fuera.
Talento puertas adentro
Mientras los cambios y necesidades avanzan, varias compañías ya están fortaleciendo la formación de sus equipos. Así lo ve Paola Mapelli, subgerente de aprendizaje corporativo de Antofagasta Minerals: “Hay que buscar buenos proveedores de formación que nos ayuden a pensar el futuro e impulsar nuevas modalidades de aprendizaje. No podemos seguir enseñando de la misma forma: tenemos que velar por la transferencia a los puestos de trabajo, y por eso buscamos partners que nos acompañen”, señala.
De manera similar piensa Natalia Uribe, Head of Learning & Development de DaVita Chile: “La tecnología avanza rápido, y debemos incorporar cada uno de estos avances en nuestros planes de desarrollo. El OTIC CChC es un gran partner para proveernos datos, métricas de impacto y trazabilidad en los procesos formativos que impulsamos, además de una estrategia de aprendizaje a la altura del desafío que viene”.
Para José Esteban Garay, “Los datos del estudio también muestran una oportunidad. Cerrar la brecha de habilidades podría elevar la productividad casi 40%, y la IA generativa podría acelerar más del 30% de las tareas de la mitad de los trabajadores, con un impacto de hasta 12% en el PIB. Pero ni el Estado, ni las empresas, ni los trabajadores pueden resolverlo solos: necesitamos un sistema de formación pensado para reconvertir las competencias de los trabajadores y que prepare a los jóvenes que ingresan al mercado laboral para las vacantes realmente disponibles. Invertir en su capital humano es la decisión más estratégica que Chile puede tomar para impulsar su competitividad global”.
Con este estudio, el OTIC de la CChC busca aportar al debate público e instalar la brecha de competencias como un elemento central de la discusión en torno al sistema de formación que Chile necesita. Su experiencia de 50 años asesorando a sus más de 1.800 clientes de Arica a Punta Arenas, les permite contar con una visión integral de los desafíos que enfrentan las empresas a la hora de contar con el talento que necesitan para habilitar su estrategia. Datos en tiempo real, medición de impacto y la capacidad de impactar a nivel regional y en las pymes, son parte fundamental del rediseño del sistema y en eso el OTIC de la CChC viene invirtiendo con fuerza en los últimos años.