Cifras del Ministerio de Salud muestran un aumento preocupante de las infecciones de transmisión sexual (ITS) entre los mayores de 60 años, mientras la tasa de sífilis en mujeres de este grupo se duplicó, la gonorrea en hombres del mismo rango etario se triplicó. En este contexto, la Dra. Carmen Gloria Ili advierte que los prejuicios que presentan a las personas mayores como una población sin vida sexual limitan la educación, reducen el uso del preservativo y retrasan el diagnóstico de infecciones.
En el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora cada 4 de septiembre para promover una sexualidad segura, informada y libre de discriminación en todas las etapas de la vida, especialistas llaman a poner atención en un grupo históricamente excluido de las campañas preventivas: las personas mayores.
Las cifras muestran un aumento preocupante de las infecciones de transmisión sexual (ITS) entre los mayores de 60 años. De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Salud, entre 2021 y 2025 la tasa de notificación de sífilis en mujeres de este grupo se duplicó, pasando de 14,4 a 28,8 casos por cada 100 mil. En los hombres, los diagnósticos aumentaron de 419 a 909, alcanzando una tasa de 50,8 casos por cada 100 mil.
El fenómeno también se observa en la gonorrea: entre los hombres mayores de 60 años, la tasa pasó de 3,9 a 11,6 casos por cada 100 mil habitantes durante el mismo periodo. En las mujeres, en tanto, se pasó de no registrar casos en 2021 a notificar diez durante 2025. Estas cifras llevaron al Ministerio de Salud a anunciar la incorporación de la sexualidad y la prevención de ITS en los controles de salud de las personas mayores.
Sin riesgo de embarazo, pero con riesgo de infección
Entre las causas que podrían explicar el aumento se encuentran la formación de nuevas parejas después de divorcios, separaciones o viudez y una menor percepción de riesgo debido a la ausencia de posibilidad de embarazo. Esto puede llevar a prescindir del preservativo pese a mantener una vida sexual activa.
La Dra. Carmen Gloria Ili, tecnóloga médica y especialista en investigación en inmunología e inmunoterapia de la Universidad de La Frontera (UFRO) explica que el acceso a medicamentos que favorecen la función sexual ha permitido extender la vida sexual durante la vejez. Sin embargo, esto no siempre ha ido acompañado de información suficiente sobre el uso del preservativo, la realización de exámenes y la prevención de infecciones.
A esto se suma el prejuicio social que presenta a las personas mayores como una población sin actividad sexual, una idea que también puede trasladarse a los controles de salud y limitar las oportunidades de conversar sobre conductas de riesgo.
“Generalmente en la atención primaria no se consulta si la persona ha cambiado de pareja o si tiene múltiples parejas sexuales en el control del adulto mayor, ni tampoco se promueve la educación sexual en estas personas.” señala la experta.
Los cambios físicos propios del envejecimiento también pueden aumentar la vulnerabilidad. Entre ellos se encuentran las enfermedades crónicas o los tratamientos que debilitan el sistema inmunitario. En mujeres posmenopáusicas, la menor lubricación vaginal puede favorecer la aparición de heridas durante las relaciones sexuales y facilitar el ingreso de microorganismos.
Muchas ITS no presentan síntomas al comienzo
La baja percepción de riesgo no solo reduce el uso del preservativo, sino que también puede retrasar la realización de exámenes. “Lamentablemente, la mayoría de las ITS no tiene sintomatología al inicio de la infección y esto favorece su propagación y consecuencias a futuro”, advierte la investigadora UFRO.
“Una persona sexualmente activa debiese controlarse al menos una vez al año si tiene múltiples parejas sexuales y sobre todo si tiene relaciones sexuales sin uso de preservativo. Si la persona tiene una relación estable puede controlarse en espacios mayores de tiempo, cada uno a tres años, siempre y cuando no sospeche de comportamientos de riesgo en la pareja.” recomienda la Dra Lli
El diagnóstico oportuno es relevante porque, aunque numerosas ITS bacterianas pueden tratarse con antibióticos, otras requieren seguimiento permanente. El VIH necesita tratamiento antirretroviral continuo, mientras que el virus del papiloma humano no cuenta con un tratamiento que elimine directamente la infección y requiere vigilancia para prevenir lesiones asociadas al cáncer cervicouterino.
Una infección no tratada puede provocar consecuencias graves. La sífilis puede avanzar hacia distintos órganos y comprometer el sistema nervioso central, mientras que el VIH sin tratamiento puede deteriorar progresivamente el sistema inmunitario.
UFRO desarrolla kits para detectar infecciones asintomáticas
Frente a la necesidad de ampliar el diagnóstico, el Laboratorio de Biología Integrativa del Centro de Excelencia en Medicina Traslacional de la UFRO desarrolló dos herramientas para detectar ITS.
El kit HPV Easy Typing permite identificar el virus del papiloma humano y diferenciar los genotipos asociados al cáncer cervicouterino mediante una muestra de cepillado cervical. Por su parte, el kit ITS Uridetective puede detectar siete microorganismos vinculados con infecciones asintomáticas a partir de una muestra de orina, permitiendo examinar tanto a hombres como a mujeres.
Ambos kits cuentan con estudios de validación y se encuentran disponibles para que una empresa pueda licenciarlos y avanzar hacia su producción.