La actividad, encabezada por la ministra María Paz Arzola, marca un nuevo paso en el proceso Directores por Chile, que en los últimos meses recogió la voz de más de 5.700 directores de todo el país. La hoja de ruta contempla 20 medidas organizadas en tres ejes: menos burocracia, fortalecimiento del liderazgo directivo y familias como primeros educadores.
El Ministerio de Educación presentó hoy al Consejo Nacional de Directores la hoja de ruta “Mineduc al servicio de los aprendizajes”, construida a partir del proceso de escucha y participación desarrollado durante los últimos meses con directores de todo el país, en el marco de la iniciativa Directores por Chile.
La decisión de avanzar en esta hoja de ruta responde a un diagnóstico compartido por los propios directores: un tercio de su tiempo se destina a tareas administrativas, un 80,6% declara que la carga administrativa interfiere frecuente o muy frecuentemente con las acciones pedagógicas y un 85% considera que recibe más requerimientos administrativos de los que resultan razonables.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, señaló que la iniciativa busca “poner al Ministerio de Educación al servicio de los aprendizajes y, por lo tanto, de quienes están llamados a liderar los establecimientos educativos”, y agregó que el compromiso es entregarles mejores condiciones de gestión para que puedan concentrarse en la sala de clases y el aprendizaje de sus estudiantes.
La hoja de ruta se organiza en tres ejes de trabajo para el período 2026-2030. El primero, menos burocracia y más aprendizajes, simplifica y digitaliza los requerimientos hacia los establecimientos y reorienta el rol de la Superintendencia de Educación hacia la orientación y la prevención.
El subsecretario de Educación, Daniel Rodríguez, resumió el objetivo de este eje: “que los colegios dediquen menos tiempo a los papeles y más tiempo a enseñar”, y explicó que liberar a los equipos directivos de la carga administrativa les devuelve tiempo para liderar sus comunidades educativas y acompañar a sus docentes.
En esa línea, el superintendente de Educación, Mauricio Irarrázabal, señaló que el organismo avanza “de una lógica centrada principalmente en reaccionar frente al incumplimiento, a una Superintendencia que también previene, orienta y entrega herramientas para hacer las cosas bien”, precisando que el objetivo no es fiscalizar menos, sino fiscalizar mejor.
El segundo eje, fortalecimiento del liderazgo directivo, contempla mayor autonomía de gestión, formación y acompañamiento para los equipos directivos. El tercero, familias como primeras educadoras, busca fortalecer su involucramiento con el proyecto educativo de cada establecimiento, e incluye un proyecto de ley que reforma el Sistema de Admisión Escolar.
Un proceso construido desde los territorios
La hoja de ruta es resultado de un proceso participativo de alcance nacional que constó de 16 jornadas regionales, con la participación de 1.800 directores de educación parvularia y escolar, y de la Encuesta Nacional Directores por Chile, respondida por más de 5.700 directores de establecimientos de distintos niveles y dependencias.
Esa evidencia fue trabajada junto al Consejo Nacional de Directores por Chile, integrado por 25 directores de las 16 regiones, que analizó los resultados del diagnóstico y trabajó en la priorización de propuestas de acción.
El Consejo Nacional de Directores continuará como una instancia consultiva de acompañamiento, seguimiento y retroalimentación de las políticas y acciones que se desprendan de la hoja de ruta, monitoreando su implementación durante el período 2026-2030.