Durante el primer semestre de 2026, 64.831 estudiantes asistieron a menos de la mitad de las jornadas escolares, según un estudio elaborado por Acción Educar a partir de las bases mensuales de asistencia del Ministerio de Educación (MINEDUC).
Pero hay un dato que merece especial atención: las mayores dificultades de asistencia se concentran en Educación Parvularia. En 2026, el 34,7% de los estudiantes de este nivel presentó una asistencia inferior al 85%, frente al 25,4% en enseñanza media y al 21,4% en educación básica.
La brecha se vuelve aún más evidente cuando miramos la magnitud del ausentismo. El 16,5% de los estudiantes de parvularia perdió más de un mes de clases y el 3,9% perdió más de la mitad del semestre.
La pregunta no es solo cómo lograr que los niños y niñas asistan más, sino también qué podemos hacer para que esa asistencia se sostenga. Una evaluación realizada por el Centro de Estudios de Desarrollo y Estimulación Psicosocial (CEDEP) al Programa Aprender en Familia de Fundación CAP muestra que las familias pueden jugar un rol fundamental en este desafío.
El estudio incluyó un seguimiento a una muestra de 221 niños y sus apoderados de siete jardines infantiles públicos de Quinta Normal donde Fundación CAP implementó su programa Aprender en Familia. ¿El resultado? Tras dos años de Programa, la asistencia promedio general aumentó de 72,6% a 76,6%. Y al observar la relación entre asistencia y nivel de participación familiar, aparece una diferencia que resulta especialmente significativa: los niños cuyos apoderados tuvieron una participación “Baja” en las actividades del Programa registraron un 70,3% de asistencia, en cambio los niños con apoderados con “Alta” participación subieron su asistencia a 80,3%.
Esta diferencia permite mirar el problema desde otra perspectiva. La asistencia no depende únicamente de lo que ocurre dentro del jardín. También se construye fuera de él, en el vínculo que las familias establecen con el proceso educativo de sus hijos e hijas.
Estos resultados no eliminan la complejidad del ausentismo ni permiten atribuirlo a una sola causa. Pero sí entregan una señal concreta: involucrar a las familias puede marcar una diferencia.