En 2024 se registraron 1.980 muertes por suicidio en el país. Las tasas más altas se concentraron en Aysén, Magallanes, Los Lagos y Los Ríos. En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, especialistas llaman a abrir la conversación sobre salud mental y fortalecer las herramientas de prevención.
La salud mental continúa siendo uno de los grandes desafíos sociales y sanitarios de Chile. Durante 2024, el país registró 1.980 muertes por suicidio, equivalente a una tasa de 10,7 por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud. La cifra evidencia una problemática que atraviesa distintas edades y territorios, pero que presenta importantes diferencias según sexo y región.
Para Joaquín Pincheira, periodista, escritor, coach y especialista en inteligencia emocional, una de las principales dificultades para abordar esta problemática es que todavía existe una importante barrera cultural para hablar de salud mental.
“Uno de los principales problemas que estamos viviendo es sentir mucho dolor en silencio. En Chile nos cuesta pedir ayuda, nos cuesta decir que no estamos bien y muchas veces creemos que tenemos que solucionar todo solos”.
El especialista plantea que la prevención requiere avanzar hacia una mayor educación emocional y comprender que pedir ayuda no constituye una señal de debilidad.
Las cifras adquieren especial relevancia durante septiembre, ya que cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha impulsada internacionalmente para generar conciencia, promover la conversación sobre salud mental y reforzar la importancia de la prevención y el acceso oportuno a ayuda.
Según diversos estudios los hombres presentan una tasa considerablemente superior a la de las mujeres, mientras que territorialmente las cifras más elevadas durante 2024 se registraron en Aysén, con 19,9 casos por cada 100.000 habitantes; Magallanes, con 15,0; Los Lagos, con 14,9; y Los Ríos, con 14,8. En el caso de Aysén, además, es importante considerar que, debido a su menor población, un número reducido de casos puede generar variaciones importantes en la tasa anual.
El fenómeno tampoco puede entenderse únicamente como una problemática asociada a los jóvenes. Estudios que han analizado la evolución del suicidio en Chile muestran una importante concentración de los casos en personas adultas y mayores de 40 años, especialmente entre hombres.
A este escenario se suma un contexto marcado por la soledad, el aislamiento y las dificultades que aún existen en Chile para hablar de salud mental y pedir ayuda. La undécima versión del Termómetro de Salud Mental Achs-UC, publicada en 2025, mostró que un 19% de las personas encuestadas declaró sentirse frecuentemente sola, aislada o excluida.
“Uno de los principales problemas es sentir mucho dolor en silencio”
“Tenemos una cultura bastante cerrada respecto de la inteligencia emocional y la salud mental. Necesitamos aprender a hablar de lo que sentimos, pero también a escuchar a los demás. Muchas veces una persona no necesita que tengamos todas las respuestas; necesita sentir que alguien está ahí”, señala.
En esa línea, Pincheira advierte que existen diversas señales que pueden alertar sobre un deterioro importante del bienestar emocional, como el aislamiento, la pérdida de interés por actividades que antes generaban satisfacción, expresiones de desesperanza o cambios importantes en la conducta.
“Hay que aprender a mirar y observar a las personas. Preguntar ‘¿cómo estás?’, ‘¿cómo te ha ido?’ o ‘¿cómo te sientes?’ puede abrir una conversación que una persona necesita tener. A veces creemos que preguntar puede incomodar, pero una pregunta desde la empatía puede ser el comienzo para buscar ayuda”, sostiene.
Escuchar antes que juzgar
Pincheira enfatiza que frente a una persona que atraviesa depresión o pensamientos suicidas no basta con entregar frases como “piensa positivo” o “todo va a estar bien”. “Cuando existe un dolor profundo se requiere algo más: escuchar, comprender y buscar ayuda. Un pensamiento no es necesariamente la realidad. Sentir que no existe una salida no significa que realmente no exista. Lo que una persona está sintiendo hoy no necesariamente será lo que sentirá mañana”, afirma.
Por ello, recomienda acompañar sin minimizar el sufrimiento y evitar los juicios. “Podemos decir simplemente: ‘Estoy aquí contigo’, ‘no estás solo’, ‘no estás sola’, ‘vamos a buscar ayuda juntos’. Y si una persona expresa pensamientos suicidas, es fundamental buscar apoyo profesional”, enfatiza.
El especialista en inteligencia emocional y neurociencia también llama a prestar atención a los momentos del año en que las expectativas sociales de felicidad pueden aumentar el sentimiento de soledad. “La primavera representa muchas cosas bonitas, alegría y encuentros, pero también existe una primavera gris. No todas las personas viven estas fechas de la misma manera. Cuando alguien está atravesando un momento difícil puede mirar la felicidad de los demás y sentir todavía más tristeza o soledad. No debemos comparar nuestro mundo interior con lo que vemos en los demás”, explica.
Para Joaquín Pincheira, hablar de salud mental debe dejar de ser una conversación reservada para momentos de crisis. “Necesitamos saber mucho más de salud mental. Como sociedad todavía tenemos mucha ignorancia en esta materia. Prevenir no significa solamente reconocer una señal de alerta cuando la crisis ya está instalada; también significa construir vínculos, escuchar, preguntar, acompañar y facilitar el acceso oportuno a ayuda profesional”, concluye.
En Chile, la prevención del suicidio cuenta con la *Línea de Prevención del Suicidio 4141, gratuita y disponible las 24 horas, los siete días de la semana.