La tripulación chilena, compuesta por seis destacadas navegantes y madres, que se formaron en la clase Optimist, brilló entre 80 barcos en las costas de Baiona, España.
Una notable actuación internacional consiguió la tripulación femenina chilena de vela tras quedarse con el tercer lugar en la categoría femenina de la afamada Copa Príncipe de Asturias, disputada en Baiona, España.
El logro es de alta factura, considerando que el prestigioso torneo europeo reunió a una exigente flota de 80 embarcaciones. El equipo nacional estuvo compuesto por las hermanas Aurelia Zulueta (presidenta del Club de Yates Higuerillas), Amelia Zulueta y Antonia Zulueta, junto a las hermanas Sofía y María José Middleton, y la destacada velerista Bernardita Grez.
Las chilenas subieron al podio en la modalidad de veleros monotipos —embarcaciones de diseño idéntico y peso normalizado—, superadas únicamente por rivales de élite, donde el primer lugar quedó en manos de un barco que contaba con dos navegantes olímpicas.
Madres, seleccionadas y un ADN ligado al Optimist. El éxito de este equipo no es casualidad. Las seis tripulantes comparten una historia común: todas son madres y comenzaron su vida náutica en el Optimist, la clase escuela más importante del mundo y semillero histórico donde Chile ha formado a grandes navegantes que hoy representan al país en categorías adultas con importantes éxitos internacionales.
Este podio en España consolida un año redondo para la tripulación nacional. En enero pasado, ya habían demostrado su vigencia al adjudicarse el segundo lugar en la mítica Regata Chiloé, que revivió con fuerza esta temporada.







