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Desde Valparaíso a Urabá: Diplomado MICA-PUCV expande la educación climática con enfoque territorial en América Latina

.La nutrióloga Catalina Fullerton propone hábitos concretos y sostenibles para incorporar el autocuidado a la rutina diaria. La iniciativa Vive Ligero, del laboratorio Novo Nordisk, invita a dejar de aplazar el cuidado de la salud con herramientas para abordar el sobrepeso y la obesidad

La alianza busca transformar relaves, silicato de hierro y escombros mineros en insumos para infraestructura pública, generando las condiciones técnicas y regulatorias para escalar la economía circular y reducir la huella ambiental del desarrollo de obras en Chile.

La experiencia desarrollada con docentes de Turbo y Apartadó en Colombia, se suma a los procesos formativos impulsados en Chile y Perú. La iniciativa busca que educadores no solo comprendan el cambio climático, sino que sean capaces de traducirlo en estrategias pedagógicas vinculadas con las realidades ambientales y sociales de sus propios territorios.

¿Cómo enseñar cambio climático en territorios que viven sus efectos de maneras diferentes? Esa pregunta está en el centro del Diplomado en Educación en Cambio Climático, iniciativa desarrollada desde la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que continúa ampliando su alcance en América Latina con una nueva experiencia en la región de Urabá, Colombia.

Docentes del distrito de Turbo y del municipio Apartadó participaron en el proceso formativo, orientado a fortalecer sus capacidades para diseñar acciones de educación climática desde sus propios contextos escolares y socioambientales.

El diplomado es desarrollado por el Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (CIDSTEM) y el Centro Costadigital, ambos de la PUCV, con el apoyo de la Fundación Siemens Stiftung. La propuesta busca formar docentes tutores mediante la adaptación y creación de recursos educativos situados para la enseñanza del cambio climático. En su dimensión latinoamericana, el proyecto contempla acompañar la formación de más de 120 tutores en cuatro países.

La representante para Latinoamérica de Siemens Stiftung, Ulrike Wahl, destacó que el cambio climático exige soluciones integrales y nuevas formas de enfrentarlo, junto con prácticas innovadoras capaces de fortalecer la resiliencia de las comunidades y abrir perspectivas para el desarrollo sostenible.

Para Andoni Arenas, director del diplomado, académico del Instituto de Geografía de la PUCV y director de CIDSTEM, abordar un fenómeno global como el cambio climático implica conectarlo con lo que ocurre en las comunidades. La propuesta busca no solo “aprender, conocer y examinar este fenómeno global”, sino también analizar cómo impacta en los distintos territorios y generar herramientas que los profesores puedan llevar concretamente a sus aulas.

Bryan González, coordinador del área de Formación del Centro Costadigital de la PUCV, quien participó en el diseño y facilitación de la jornada inicial en Turbo, resumió uno de los principales énfasis del programa: “La crisis climática constituye un desafío común, pero requiere respuestas educativas situadas en las particularidades de cada territorio”.

Una misma crisis, distintas realidades

Uno de los elementos centrales del diplomado es que la educación climática no se limite a la entrega de conocimientos científicos. La propuesta incorpora didáctica del cambio climático, reflexión, trabajo colaborativo y transferencia de los aprendizajes hacia otras comunidades educativas.

Roberto Morales, investigador de CIDSTEM PUCV, valoró especialmente la posibilidad de llevar la Educación en Cambio Climático orientada a la acción a un contexto internacional. A su juicio, la experiencia permitió comprobar “que ante la crisis ecosocial, el aula de clases puede transformarse en un espacio de reflexión colaborativa y cocreación”, especialmente cuando los docentes conectan la base científica de la crisis con las problemáticas de sus propios territorios.

Morales agregó que MICA ha evolucionado desde un mapa interactivo con realidad aumentada hacia una trayectoria de desarrollo profesional docente orientada a la acción climática, incorporando metodologías activas y situadas, entre ellas el Aprendizaje Basado en el Lugar (ABL). También destacó que el trabajo en Urabá favoreció un diálogo horizontal entre conocimiento científico, experiencias locales y resiliencia territorial.

Esa mirada es reconocida por quienes participan del diplomado. Ledys López, profesora de inglés de la institución etnoeducativa 29 de Noviembre, destacó el acceso a plataformas digitales con información confiable y herramientas didácticas aplicables en la sala de clases. “Nos han dado a conocer plataformas digitales que tienen información veraz y fidedigna, lo que permite hacer la transferencia en la sala de clases, con datos basados en estudios, estadísticas y no mitos”, señaló. La docente también valoró el intercambio con profesores de la PUCV y la posibilidad de conocer experiencias de otros contextos.

Docentes que forman a otros docentes

Una de las características que diferencia al programa es su efecto multiplicador. Las y los participantes no son concebidos únicamente como estudiantes del diplomado, sino como tutores capaces de transferir posteriormente los aprendizajes a otros profesores de sus establecimientos.

Para ello deben diseñar e implementar un plan de transferencia basado en la creación o adaptación de recursos educativos MICA, contextualizados según las características de cada territorio. La estrategia busca que el impacto de la formación no termine con quienes reciben inicialmente el diplomado, sino que pueda proyectarse hacia otros docentes, estudiantes y comunidades escolares.

Yudis Santos, docente de San Martín de Porres, puso el acento precisamente en esa proyección: “Considero que la realización de este diplomado sobre cambio climático es una oportunidad que nos ha permitido reflexionar y tomar conciencia sobre qué queremos dejar a las futuras generaciones y qué aporte podemos realizar desde nuestras aulas para que esto sea posible”.

El programa, que se desarrolló en conjunto con la Universidad de Antioquia, se enmarca en el contexto de un convenio de colaboración entre ambas instituciones y que fue impulsado en Colombia por el profesor Alejandro Pimienta del Instituto de Estudios Regionales de dicha casa de estudios. Esta acción permite conectar a la PUCV con comunidades educativas que enfrentan desafíos socioambientales específicos y, al mismo tiempo, enriquecer una propuesta común a partir de realidades diversas.

Así, la formación docente aparece como una pieza estratégica frente a la crisis climática: profesores y profesoras capaces de comprender sus territorios, adaptar herramientas y formar a otros con el objetivo de multiplicar el alcance de la educación climática, mucho más allá de una sala de clases.

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