Aguas Andinas presentó este jueves los avances del Proyecto Santiago Poniente, las primeras cuatro de doce perforaciones que darán forma a una batería de pozos profundos desarrolladas en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) y el municipio de Estación Central.

Se trata de un proyecto sumamente importante que permitirá incorporar nuevas fuentes al sistema de distribución de agua potable de la capital, en medio de la vulnerabilidad climática y el estrés hídrico que vive la zona central de nuestro país.

La presentación de los avances contó con la participación del subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda; el superintendente de Servicios Sanitarios, Jorge Rivas, el gerente general de Aguas Andinas, José Sáez; y el director de obras de Estación Central, Sebastián Ahumada quienes recorrieron las faenas que se desarrollan al interior de la Escuela de Especialidades de Carabineros, en Estación Central.

Esta primera fase contempla cuatro pozos de aproximadamente 280 metros de profundidad cada uno, el equivalente a la extensión del edificio Costanera Center, y cuya perforación ya fue completada, dando paso a la construcción de un estanque de regulación de 5.000 m³ y una planta elevadora para integrar el agua obtenida desde estas fuentes. Esta infraestructura tendrá una capacidad conjunta de 400 litros por segundo que se incorporarán a la red de distribución de la ciudad al término de las faenas proyectadas para el último trimestre de 2027.

“Como compañía responsable del suministro de más de 7 millones de personas venimos desplegando planes que permitan seguir contando con un recurso esencial aún en escenarios climáticos más complejos. En ese contexto, desde 2023 estamos ejecutando nuestra estrategia Biociudad, hoja de ruta hacia 2035 basada en cinco pilares orientados a potenciar la resiliencia y adaptación que la ciudad necesita. No existe una solución única a los desafíos de la vulnerabilidad climática, por ello, la construcción de estos primeros pozos es parte de un plan integral que buscar diversificar el abastecimiento de la Región Metropolitana, aprovechando de manera sostenible las aguas subterráneas y complementando las fuentes superficiales que históricamente han abastecido a la capital, las cuales día a día serán más afectadas por fenómenos climáticos extremos”, señaló José Sáez, gerente general de Aguas Andinas.

El proyecto en detalle

Dividido en tres etapas, las obras de Santiago Poniente contemplan un total de 12 perforaciones que en su conjunto aportarán 1.200 litros por segundo destinados a reforzar el suministro integral de la ciudad, beneficiando también de manera más directa a más de 400 mil personas en las comunas de Cerro Navia, Estación Central, Quinta Normal, Lo Prado y Pudahuel, especialmente, ante escenarios de sequía extrema.

“La vulnerabilidad climática nos exige ir más allá. Con Biociudad aportamos una mirada a largo plazo, que a nivel de agua subterráneas implica la construcción de 36 pozos en distintas zonas de la ciudad, los que nos permitirán disminuir la dependencia de aguas superficiales. Así también seguimos avanzando en implementar nuevas fuentes, con el proyecto Retorno Maipo, basado en el reúso de agua tratada, que nos entregará una solución integral y sostenible de la cuenca y para el cual mantenemos una actitud convocante a todos los actores posibles” agregó Sáez.

Actualmente, alrededor del 25% de la producción de agua de la compañía proviene de fuentes subterráneas y la proyección es elevarla hasta 40% durante los próximos años. Para avanzar en ese objetivo, Biociudad considera cerca de 36 pozos distribuidos en distintos sectores de la ciudad.

Desde la mirada estatal, el subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, destacó los planes del gobierno para potenciar la seguridad hídrica de la ciudad. “Uno de los cuatro ejes de trabajo del Ministerio de Obras Públicas para el período 2026-2030 lo hemos denominado Agua para el Desarrollo. Y Agua para el Desarrollo no son solamente nuestros ríos, nuestros embalses y, más recientemente, las desaladoras. Los pozos nos muestran que también tenemos una reserva de agua bajo nuestros pies. Como Gobierno estamos ampliando nuestra mirada sobre el agua. La sequía nos enseñó que no podemos depender de una sola fuente. Necesitamos diversificar nuestras reservas, y las aguas subterráneas cumplen un rol fundamental. El desafío es conocerlas, protegerlas y gestionarlas responsablemente. Eso es Agua para el Desarrollo: asegurar agua hoy, pero también para las próximas generaciones.”

La actividad finalizó a los pies de las perforaciones y en el lugar donde se seguirán ejecutando los trabajos de la primera batería de pozos de Biociudad, la hoja de ruta que busca mitigar los efectos de la vulnerabilidad climática, la misma que proyecta a Chile como uno de los 16 países con mayor estrés hídrico en el mundo en los próximos años.