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Día Internacional de Acción contra la Migraña: una crisis de migraña puede durar hasta 72 horas y es mucho más que un dolor de cabeza

.La nutrióloga Catalina Fullerton propone hábitos concretos y sostenibles para incorporar el autocuidado a la rutina diaria. La iniciativa Vive Ligero, del laboratorio Novo Nordisk, invita a dejar de aplazar el cuidado de la salud con herramientas para abordar el sobrepeso y la obesidad

La alianza busca transformar relaves, silicato de hierro y escombros mineros en insumos para infraestructura pública, generando las condiciones técnicas y regulatorias para escalar la economía circular y reducir la huella ambiental del desarrollo de obras en Chile.

Náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz y los ruidos son algunos síntomas que pueden acompañar a estos episodios e, incluso, impedir realizar normalmente las actividades cotidianas.
La migraña es mucho más que un simple dolor de cabeza. En algunas personas, las molestias pueden extenderse por varias horas y afectar significativamente su rutina. En el marco del Día Internacional de Acción contra la Migraña, especialistas llaman a reconocer sus características y no normalizar sus síntomas.
La Dra. Lylian Brunetto, neuróloga de Clínica Dávila, explica: «En términos generales, una crisis de migraña puede durar entre 4 y 72 horas, considerando el episodio de dolor agudo». Si las molestias se prolongan más allá de ese período, advierte, puede tratarse de un estatus migrañoso, lo que se considera una urgencia médica, ya que puede requerir atención y tratamiento endovenoso.
«El nivel de incapacidad durante un estatus migrañoso puede ser total. Por eso, no es una exageración que los neurólogos indiquemos reposo o licencias médicas a pacientes que presentan crisis de estas características o cefaleas que se prolongan por más de 72 horas. El impacto sobre las actividades cotidianas, laborales y académicas puede ser muy importante», agrega la Dra. Brunetto.
Aunque los factores que desencadenan estos episodios pueden variar de una persona a otra, existen algunos que se presentan con frecuencia, como falta de sueño, ayuno,  calor, cambios hormonales en las mujeres, consumo de algunos alimentos o bebidas y, por supuesto, estrés y deshidratación», detalla el Dr. José Luis Castillo, neurólogo de Clínica Santa María.
En esa línea agrega: «Cada paciente debe aprender a reconocer cuáles son sus gatillantes para así controlar mejor las crisis. La automedicación es un gran problema porque muchos fármacos usados sin control provocan cefalea en rebote, o sea, pueden calmar el dolor en el momento, pero aumentan las chances de recaídas».
En cuanto a la prevención, el Dr. Juan Pablo Betancur, neurólogo de Clínica Biobío, destaca los avances en terapias dirigidas al CGRP, molécula clave en las crisis de migraña, hoy consideradas de primera línea. «Entre un 40% y 60% de los pacientes logra reducir al menos a la mitad sus días de migraña y, en casos crónicos, hemos visto reducciones de cinco a ocho días al mes. Son tratamientos bien tolerados, pero deben indicarse de forma individualizada y con control médico», señala.
 
Cómo diferenciar una migraña de un dolor de cabeza común
El Dr. Juan Pablo Mansilla, neurólogo de Clínica Ciudad del Mar, indica: «El dolor de cabeza común suele sentirse más como un peso o un cansancio, generalmente asociado a la tensión de los músculos de la zona temporal, la mandíbula o el cuello.  La migraña, en cambio, es un dolor mucho más intenso: normalmente afecta la mitad de la cara, se siente como un latido que aprieta y quema, y suele venir acompañado de otros síntomas como sensibilidad a la luz y a los ruidos, náuseas y vómitos».
 
Cuando acudir a urgencias
La Dra. Karem Muena, jefa del Servicio de Urgencia de Clínica Dávila Vespucio, explica que inicialmente puede manejarse en casa «cuando se trata de un dolor leve a moderado, similar a otros dolores de cabeza que hemos tenido anteriormente, que aparece de forma gradual y no se acompaña de otros síntomas preocupantes».
Sin embargo, existen señales de alerta que requieren una evaluación inmediata. «Un dolor de cabeza que aparece bruscamente y alcanza una intensidad muy fuerte en pocos minutos, especialmente si lo describimos como ‘el peor dolor de cabeza de mi vida’. También si se acompaña de debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, alteraciones de la visión, pérdida del equilibrio, confusión o pérdida de conciencia».
El Dr. Rodrigo Sagardia, médico general de Help Rescate, agrega que se debe concurrir a un recinto asistencial cuando la molestia «no cede a los medicamentos habituales, cuando va aumentando en intensidad, impide dormir o si se acompaña de síntomas de compromiso neurológico».

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