Los contratos contienen información que puede afectar directamente las finanzas de una empresa. Sin embargo, en muchas organizaciones todavía se gestionan entre correos, carpetas compartidas y revisiones manuales. Cuando una fecha de vencimiento no se monitorea o una renovación automática avanza sin revisión, el costo puede terminar reflejándose en los resultados.
Según World Commerce & Contracting, las empresas dejan de percibir, en promedio, el equivalente a casi el 10% de sus ingresos anuales debido a deficiencias en la gestión contractual. La cifra permite dimensionar un problema que suele acumularse en la operación cotidiana.
La inteligencia artificial y las plataformas de gestión del ciclo de vida de contratos pueden cambiar esta dinámica. Centralizar información, automatizar alertas y extraer datos relevantes permite a los equipos legales dedicar menos tiempo a tareas repetitivas y contar con mayor trazabilidad sobre sus obligaciones.
El desafío para las gerencias legales consiste en incorporar estas herramientas con una mirada de negocio. La información contractual puede transformarse en un insumo para anticipar riesgos, controlar costos y respaldar decisiones. En un entorno donde los recursos exigen cada vez mayor eficiencia, seguir administrando contratos como archivos aislados tiene un costo que las empresas deberían comenzar a medir.