El incendio ocurrido en una residencia de personas mayores en Pitrufquén, que terminó con la muerte de 16 personas, es una tragedia que conmueve profundamente a nuestra región y al país. Detrás de esas 16 vidas hay historias, familias y décadas de experiencias que no pueden reducirse a una cifra.
Más allá de la investigación que deberá determinar las causas y eventuales responsabilidades, esta tragedia nos obliga a preguntarnos: ¿cómo estamos cuidando en Chile, y particularmente en La Araucanía, a las personas mayores que necesitan cuidados?
Los antecedentes conocidos indican que el establecimiento no contaba con autorización sanitaria. La investigación deberá determinar qué ocurrió y si existieron oportunidades para prevenir esta tragedia. Sin embargo, nuestra respuesta no puede limitarse a exigir mayor fiscalización.
En Chile existen Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores (ELEAM) que deben cumplir estándares sanitarios, de infraestructura, funcionamiento y seguridad. Pero también existen establecimientos que funcionan al margen de esta regulación, en un contexto donde muchas familias no encuentran alternativas accesibles para cuidar a una persona mayor con dependencia.
La magnitud del desafío es evidente. Los datos de dos encuestas nacionales, CASEN 2024 y ENDIDE 2022, muestran que la dependencia y las necesidades de cuidado constituyen una realidad que alcanza a miles de hogares en nuestro país y también en La Araucanía. Esto no significa que todas las personas que requieren apoyo necesiten vivir en una residencia; muchas pueden permanecer en sus hogares con los apoyos adecuados. Pero sí demuestra que la necesidad de cuidados es una realidad que no podemos seguir tratando como un asunto exclusivamente privado.
Cuando una persona mayor requiere vivir en una residencia, ese lugar es su hogar. Por ello, no basta con cumplir formalmente una normativa. Debemos garantizar condiciones de seguridad acordes con las características de quienes allí viven: capacidad de evacuación de personas con movilidad reducida, personal suficiente y capacitado, planes de emergencia y sistemas adecuados de prevención y respuesta ante incendios.
La Araucanía enfrenta, además, desafíos particulares por su ruralidad, dispersión territorial y desigual acceso a servicios. Necesitamos fortalecer los cuidados domiciliarios, apoyar a quienes cuidan y contar con alternativas comunitarias y residenciales seguras y de calidad.
Esto exige avanzar hacia un verdadero sistema de cuidados de larga duración, articulando los
sectores de salud y desarrollo social, municipios, SENAMA, servicios públicos y organizaciones comunitarias. La fiscalización debe ser preventiva y no reactiva, pero también debemos asumir que cuidar no puede seguir siendo una responsabilidad exclusiva de las familias.
La tragedia de Pitrufquén debería marcar un punto de inflexión. Las 16 personas que murieron tenían nombres, familias y una historia. Que su muerte nos impulse a construir una región y un país donde necesitar cuidados no signifique quedar expuesto a la precariedad, sino tener derecho a recibirlos con seguridad, dignidad y humanidad. Cuidar a las personas mayores es una responsabilidad social, sanitaria y del Estado. Pitrufquén nos recuerda, dolorosamente, que ya no podemos seguir postergándola.
Este desafío también interpela a la academia. Desde una vocación de excelencia y compromiso público, y a partir de su trayectoria y vinculación con La Araucanía, la Universidad Católica de Temuco ha impulsado, junto a la Asociación Geriátrica Nacional, una alianza para abordar los desafíos del envejecimiento y los cuidados desde una perspectiva multi e interdisciplinaria. En este marco se realizará la Jornada de Gerontología “Personas mayores, responsabilidad de todos”: Coloquios Regionales, el 7 de octubre de 2026 en el Aula Magna de la Universidad Católica de Temuco, como un espacio de reflexión y articulación entre la academia, las instituciones y el territorio.