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Cuando todos tengan IA, ¿qué te hará diferente? Por Omar Salinas Silva, Director de Ingeniería Civil Informática Advance UNAB

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

Mesas y sillas plegables, bolsos para picnic, cocinillas y carpas forman parte de la propuesta de la marca, que también cuenta con un showroom en Quilpué para conocer sus productos de cerca.

La división de la estatal licitó un contrato a ocho años que reemplazó la totalidad de sus vehículos diésel por unidades cero emisiones, adelantándose a las metas corporativas de la cuprífera al 2030.

Durante décadas construimos nuestras carreras sobre una premisa sencilla: saber más nos hacía más valiosos. Acumulamos títulos, conocimientos y experiencia porque la ventaja estaba en comprender aquello que otros desconocían o resolver problemas que pocos podían enfrentar. La inteligencia artificial está alterando esa ecuación. Cuando una máquina puede analizar información, escribir código, construir argumentos y proponer soluciones en segundos, el conocimiento no pierde importancia, pero deja de ser suficiente para diferenciarnos.

Estamos entrando en un escenario donde profesionales con acceso a modelos igualmente poderosos podrán obtener respuestas similares; la diferencia estará en quién formule mejores preguntas, interprete el contexto y convierta esas respuestas en resultados. Ahí adquiere valor la inteligencia relacional: comprender a otros, construir confianza, gestionar desacuerdos y movilizar personas hacia objetivos comunes. La IA puede generar una recomendación sofisticada, pero transformarla en acción exige criterio, negociación y responsabilidad.

Para las empresas y la educación, el desafío es el mismo: a medida que la IA se democratice, acceder a ella dejará de ser una ventaja competitiva. La diferencia estará en quienes sepan combinar tecnología, conocimiento, pensamiento crítico, liderazgo y confianza para transformar respuestas en buenas decisiones y resultados. Formar profesionales para competir en tareas que una máquina puede resolver en segundos pierde sentido; el verdadero reto será prepararlos para utilizar la IA con criterio, interpretar contextos y decidir bajo incertidumbre.

Sería ingenuo establecer hoy fronteras definitivas sobre aquello que la inteligencia artificial nunca podrá hacer. Seguirá avanzando y probablemente asumirá capacidades que hoy consideramos difíciles de automatizar. Sin embargo, su progreso ya está modificando aquello que realmente genera valor: cuanto más abundantes se vuelven las respuestas, más importantes son el criterio para cuestionarlas, la confianza para convertirlas en decisiones y la capacidad de movilizar a otros para transformarlas en resultados.

Cuando todos tengan acceso a una IA extraordinaria, disponer de ella ya no será suficiente para diferenciarnos. El verdadero valor estará en comprender a otros, construir confianza y convertir conocimiento en acción. Quizás entonces descubramos algo inesperado: cuanto más inteligentes sean nuestras máquinas, más decisiva será nuestra capacidad de entendernos entre nosotros.

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