A tres meses de la prueba y con la postulación recién en enero, expertos vocacionales explican por qué septiembre concentra una presión distinta para los estudiantes indecisos, y qué pueden hacer ellos, sus familias y los colegios para que la ansiedad no reemplace la reflexión.
El calendario escolar comienza a marcar el cierre del año para los estudiantes de cuarto medio: aumentan los ensayos PAES, las actividades de finalización y, en algunos establecimientos, disminuye la jornada regular. Este escenario puede reforzar la sensación de que el tiempo para decidir una carrera se está agotando.
Sin embargo, según el calendario DEMRE, la PAES Regular se rinde a fines de noviembre y las postulaciones centralizadas comienzan recién a principios de enero, por lo que todavía existe margen para avanzar en la elección.
Un análisis de la plataforma de orientación vocacional Edumetrics muestra que, frente a la presión por decidir, un 15% de los estudiantes posterga, evita conversar o no ha explorado ninguna opción concreta de manera activa durante el proceso, mientras que un 19,1% muestra niveles bajos de autonomía, y prefiere delegar la decisión al azar o a otras personas, por sobre su propio criterio.
“Esta mayor presión de tiempo tiende a intensificar las creencias que ya dificultan la decisión: la sensación de que hay que acertar a la primera, el temor a que equivocarse tenga consecuencias irreparables, la sobrecarga de tener que sostener al mismo tiempo el rendimiento académico y una definición sobre el futuro”, explica Susana Valenzuela, cofundadora de Edumetrics.
Desde la plataforma plantean que no tener una carrera definida durante cuarto medio es parte de un proceso normal. La preocupación surge cuando esta duda se vive de formas que impiden avanzar o afectan la salud mental.
“El error común en esta etapa es concentrar toda la energía en preparar la PAES y posponer por completo el tema de la elección de carrera, como si no hubiera espacio para ambas cosas, cuando en realidad ese tiempo se puede aprovechar para estructurar, en paralelo, un pequeño plan de trabajo que vaya aliviando la decisión en vez de dejarla acumulada para el último momento”, explica Sergio Gómez, coach vocacional de Edumetrics.
Entre las recomendaciones, el profesional señala que reducir opciones en vez de intentar evaluarlas todas, y buscar apoyo profesional si la confusión está generando angustia son buenas alternativas para el proceso.
En este proceso, desde la plataforma de orientación vocacional recomiendan a las familias evitar transformar septiembre en una fecha límite para tener una decisión y privilegiar preguntas sobre cómo se siente el estudiante, en lugar de presionarlo para entregar una respuesta definitiva ante las típicas preguntas tales como: “¿y aún no sabes qué estudiar?”.
“El aporte más valioso que puede hacer una familia en esta etapa suele ser simple: preguntar cómo se siente el estudiante con el proceso, no solo qué ha decidido, y sostener la conversación sin urgencia”, concluye Gómez.