Las pausas de ejercicio, vacaciones o períodos de menor actividad pueden generar cambios transitorios en el peso y la apariencia corporal. Especialistas advierten que una cirugía estética no debería planificarse contra el calendario y que apresurar una intervención puede generar expectativas poco realistas.
A medida que se acerca el verano aumenta el interés por procedimientos como liposucciones, abdominoplastias y otras cirugías de contorno corporal. Sin embargo, intentar programar una intervención para llegar con resultados visibles a una determinada fecha puede desconocer los tiempos que requiere una cirugía mayor.
Según Mayo Clinic, después de una abdominoplastia muchas personas pueden regresar al trabajo entre dos y cuatro semanas más tarde, dependiendo de sus funciones. Durante las primeras seis semanas deben evitar esfuerzos y movimientos que tensionen la herida, mientras que la práctica deportiva puede estar restringida durante al menos ocho semanas.
A estos plazos se suman la evaluación preoperatoria, los exámenes, la planificación de la intervención y los controles posteriores. Por ello, fijar una cirugía únicamente en función de una fecha, vacaciones o evento puede generar expectativas difíciles de cumplir.
“Quizás el mito más peligroso es pensar que, por ser una cirugía con un componente estético, es una cirugía menor. Una abdominoplastia, y también la liposucción, es una cirugía mayor, tiene riesgos y requiere preparación y recuperación”, advierte el Dr. Juan Lombardi, cirujano plástico del Centro Médico Nueva Estoril.
Los cambios después de una pausa pueden ser transitorios
Después de períodos de vacaciones, días festivos o algunas semanas con menor actividad física, es habitual experimentar cambios en la apariencia corporal, distensión abdominal, retención de líquidos o variaciones en el peso. Estos cambios no necesariamente representan una modificación permanente de la composición corporal. “No es recomendable mirarse al espejo o pesarse después de un período de excesos o de menor actividad y sacar conclusiones definitivas sobre el cuerpo”, sostiene Lombardi.
El especialista recomienda retomar primero la alimentación, hidratación y actividad física habituales y esperar antes de evaluar si existe un cambio corporal persistente. “Yo recomendaría no tomar decisiones quirúrgicas inmediatamente después de un período de pausa o cambios en la rutina. Primero hay que volver a los hábitos habituales y darle tiempo al organismo para recuperar su equilibrio”, señala.
El peso debería mantenerse estable antes de la cirugía
Una abdominoplastia busca corregir principalmente el exceso de piel y la flacidez abdominal. En algunos pacientes también permite tratar la separación de los músculos abdominales o diástasis. No es una intervención destinada a adelgazar ni a compensar períodos de alimentación excesiva.
“La cirugía no es un sustituto para bajar de peso o de llevar un estilo de vida saludable. Tampoco elimina todos los riesgos de volver a aumentar de peso o de tener nuevos embarazos”, afirma el cirujano plástico.
La American Society of Plastic Surgeons recomienda mantener un peso estable durante seis a doce meses antes de la operación. Si la persona todavía planea perder una cantidad importante de peso, fuma, presenta enfermedades que elevan el riesgo quirúrgico o tiene proyectado un embarazo, podría ser necesario postergar la intervención.
“La evaluación preoperatoria es fundamental: no se trata solamente de mirar el abdomen, sino de evaluar a la persona completa”, concluye Lombardi.