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El gran desafío de la descarbonización: Cómo la integración de BESS puede reducir el vertimiento energético

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

La división de la estatal licitó un contrato a ocho años que reemplazó la totalidad de sus vehículos diésel por unidades cero emisiones, adelantándose a las metas corporativas de la cuprífera al 2030.

Actualmente, las energías renovables representan cerca del 52% de la capacidad instalada en Chile. Sin embargo, los vertimientos por falta de infraestructura de transmisión han alcanzado récords históricos, presionando a la industria y a las autoridades a buscar soluciones urgentes de almacenamiento y flexibilidad.

Chile enfrenta un desafío sistémico en su transición energética: la capacidad de generación de energía limpia ha superado la infraestructura de transporte disponible. A pesar de los hitos históricos en generación sustentable, las restricciones en las redes de transmisión derivan en vertimientos diarios de energía. La solución a este cuello de botella operativo radica en acelerar el despliegue estratégico de sistemas de almacenamiento en baterías de gran escala (BESS). Esta tecnología no solo absorbe los excedentes de generación, sino que robustece la flexibilidad operacional de la red y optimiza los costos de suministro.

Según los indicadores oficiales del Coordinador Eléctrico Nacional, las energías renovables ya superan el 50% de la generación acumulada del país, impulsadas drásticamente por la inyección fotovoltaica que aporta más de 10.000 MW de capacidad instalada. Sin embargo, esta abundancia diurna satura las redes locales durante las horas de mayor irradiación.

El impacto de este descalce técnico es crítico. El último reporte estadístico de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) revela que el vertimiento de energía renovable no aprovechada superó los 3.000 GWh debido a las limitaciones de transporte de la red, una pérdida equivalente al consumo anual de miles de hogares.

Ahí es donde entra el rol clave de la ingeniería de soporte: «El desafío de Chile ya no es generar energía, sino gestionarla con flexibilidad y transportarla a los puntos de consumo. Como socios estratégicos, nuestro foco está en el diseño, montaje y mantenimiento avanzado de estos parques híbridos con BESS bajo condiciones climáticas extremas, transformando un recurso intermitente en un activo estratégico de respaldo continuo para la industria», explica Raúl González, Director Comercial de Equans Chile.

Ante este fenómeno de estrangulamiento, mercados pioneros como California en Estados Unidos, Australia y China han liderado la instalación masiva de parques solares híbridos con tecnología BESS. Estos países demostraron que almacenar los excedentes diurnos para inyectarlos durante el bloque nocturno estabiliza los precios y blinda los sistemas interconectados. En Chile, esta estabilidad es una urgencia corporativa para la gran minería, el principal motor económico nacional y primer productor de cobre a nivel mundial (24%). Un estudio especializado de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) estima que el consumo eléctrico de este sector demanda cerca de 26 TWh anuales, requiriendo un suministro continuo con tolerancia cero a las fluctuaciones.

A esta presión se suma el despegue de la infraestructura digital. Las proyecciones sectoriales del Ministerio de Energía indican que los data centers operativos en el país consumen actualmente más de 300 MW de potencia, una demanda energética que se duplicará a corto plazo debido al procesamiento de datos a gran escala y la Inteligencia Artificial.

Las metas nacionales aceleran la urgencia de estas soluciones de almacenamiento. De acuerdo con las proyecciones de la Planificación Energética de Largo Plazo (PELP) del Ministerio de Energía, Chile requerirá expandir su consumo eléctrico significativamente hacia el año 2030, impulsado por la movilidad eléctrica y la descarbonización de los procesos industriales pesados.

Para absorber esta demanda sin retroceder en las metas climáticas, la Política Energética Nacional establece por mandato legal que al menos el 80% de la generación eléctrica provenga de fuentes renovables para 2030, una meta inviable de cumplir sin el respaldo de sistemas de baterías a gran escala.

Mirando hacia el horizonte de 2035, el éxito de la matriz energética chilena dependerá por completo de la madurez de estos ecosistemas híbridos automatizados. La consolidación de redes inteligentes equipadas con almacenamiento será el único camino para transformar la ventaja geográfica del desierto de Atacama en resiliencia operativa, asegurando un suministro ininterrumpido y libre de emisiones para el desarrollo del país. “Nuestra experiencia en más de veinte países nos demuestra que el éxito en la transición energética depende de la generación renovable, pero también de integrar la producción energética con tecnologías maduras de almacenamiento y gestión inteligente”, concluyó Raúl González.

 

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