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Medidores inteligentes y cuentas de luz: un paso necesario para América Latina y Chile. Por David Burrieza, director de Mercados de Energía, Telco e Industria para Perú y Cono Sur en Minsait

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

Mesas y sillas plegables, bolsos para picnic, cocinillas y carpas forman parte de la propuesta de la marca, que también cuenta con un showroom en Quilpué para conocer sus productos de cerca.

América Latina y Chile están avanzando hacia una mayor digitalización de sus redes eléctricas. La incorporación de nuevas tecnologías en la medición del consumo abre una oportunidad para transformar la relación entre las distribuidoras, las redes y los usuarios. Pero hay una pregunta que debiéramos hacernos antes de concentrar toda la atención en la instalación de nuevos dispositivos: ¿qué haremos con toda la información que esos medidores serán capaces de generar?

La conversación sobre medición inteligente suele concentrarse en el medidor. Es comprensible: es el elemento visible de esta transformación y el que se encuentra directamente con el usuario. Sin embargo, instalar un dispositivo capaz de transmitir información de manera remota es apenas el primer paso.

Un medidor inteligente puede entregar lecturas de consumo, registrar eventos, generar alarmas y reportar interrupciones del suministro. Si esa capacidad se multiplica por cientos de miles o millones de clientes, el resultado es un volumen de información que debe ser capturado, validado, procesado y puesto a disposición de los sistemas y personas que necesitan utilizarlo.

Ahí comienza el verdadero desafío. La medición inteligente no consiste únicamente en obtener más datos, sino en conseguir que esos datos tengan calidad y puedan transformarse en información útil. Si no se validan, integran o distribuyen correctamente hacia los sistemas comerciales y operativos, buena parte del potencial de esta tecnología puede perderse.

La experiencia internacional muestra que una adecuada gestión de la información puede generar beneficios concretos. El desarrollo de proyectos de Smart Metering, ha comprobado que, dependiendo de las características de cada operación, una correcta gestión de los datos puede contribuir a reducir pérdidas técnicas y no técnicas, disminuir los costos asociados a la lectura manual y mejorar los procesos vinculados a la facturación.

Para conseguirlo, no basta con el medidor. Se requiere una arquitectura tecnológica capaz de gestionar millones de registros, identificar inconsistencias, integrar distintas fuentes de información y entregar datos confiables a las áreas que deben tomar decisiones. En ese ecosistema cumplen un papel relevante tecnologías como los sistemas de gestión de datos de medición (MDM), las plataformas de recolección de información (MDC) y las herramientas de analítica.

Cuando estas capacidades funcionan de manera integrada, las distribuidoras pueden pasar de una gestión principalmente reactiva a una más anticipatoria. La información permite conocer mejor los patrones de consumo, identificar comportamientos anómalos, detectar pérdidas con mayor rapidez, optimizar la planificación de las redes y mejorar la respuesta frente a interrupciones.

También abre nuevas posibilidades para los usuarios. Una medición más frecuente y precisa puede entregarles mayor información sobre sus propios patrones de consumo y, con ello, facilitar decisiones relacionadas con eficiencia energética, gestión de la demanda y uso responsable de la electricidad.

Chile tiene una oportunidad relevante en este proceso. La discusión sobre la modernización de las redes no debiera limitarse a cuántos medidores inteligentes se instalan, sino también a qué capacidades se desarrollan para aprovechar la información que esos dispositivos producirán todos los días.

Después de más de 25 años desarrollando proyectos de Smart Metering y gestionando más de 20 millones de medidores inteligentes en Europa y América Latina, hemos comprobado que la transformación digital de las redes eléctricas no comienza cuando se instala el primer medidor, sino cuando las empresas aprenden a convertir millones de datos en mejores decisiones.

El desafío para Chile, entonces, no es solamente tener medidores más inteligentes. Es construir una infraestructura de datos capaz de hacer que esa inteligencia se traduzca en una red eléctrica más eficiente, más informada y preparada para las necesidades del futuro.

 

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