La iniciativa busca abordar una dimensión que hasta ahora no ha sido regulada de manera general en Chile: no solo qué hacemos con los residuos plásticos, sino qué sustancias contienen los productos que utilizamos cotidianamente y cuáles pueden ser sus efectos sobre la salud y el medio ambiente.
La bancada Basura Cero presentó un proyecto de ley que establece un nuevo marco para regular las sustancias químicas presentes en los productos plásticos que se fabrican, importan y comercializan en Chile. La iniciativa, liderada por el diputado Gonzalo Winter (FA) constituye un cambio respecto del enfoque que tradicionalmente ha tenido la legislación chilena sobre plásticos. Mientras existen normas orientadas a la gestión y reducción de los residuos, el proyecto busca intervenir antes de que el producto se convierta en residuo, regulando directamente las sustancias químicas que pueden estar presentes en su composición.
“Los plásticos con los que convivimos a diario están en los envases de nuestros alimentos, en nuestra ropa, en todas partes. Y hoy no sabemos cuáles de los productos que usamos contienen estas sustancias químicas, porque la ley no establece ninguna obligación para que importadores o productores informen qué están utilizando. Eso es algo que viene a cambiar este proyecto de ley”, dice el diputado Winter.
El proyecto establece la prohibición de fabricar, importar, distribuir y comercializar productos plásticos que incorporen intencionalmente determinados grupos de sustancias consideradas de preocupación, entre ellas PFAS, ftalatos, bisfenoles, determinados retardantes de llama, metales pesados y parafinas cloradas.
Asimismo, propone prohibir los microplásticos añadidos intencionalmente a los productos, junto con establecer límites para determinadas sustancias cuando su presencia no sea intencional. El derecho a saber qué contiene el plástico Uno de los elementos centrales de la iniciativa es que fabricantes e importadores deberán informar la composición química de sus productos plásticos.
La información deberá identificar las sustancias añadidas, su función y concentración, además de otros antecedentes relevantes sobre la composición del producto.
El proyecto contempla que esta información sea accesible para el público y establece un sistema de etiquetado que permitirá a los consumidores conocer la composición del producto y acceder a información más detallada mediante mecanismos como códigos QR. “Es ilógico que sea legal que los productos plásticos que usamos de manera cotidiana, contengan sustancias tóxicas para nuestra salud. Cuando sea aprobada esta ley, permitirá que el uso de productos plásticos, e incluso su reciclaje, sea seguro para nuestra salud, y sobre todo as niñas y niños, que son los más sensibles a estos contaminantes”, señaló Alejandra Parra, Coordinadora de la Alianza Basura Cero Chile, quienes apoyaron la redacción técnica de esta propuesta.
La iniciativa también establece que los mismos estándares deberán aplicarse a los productos que incorporen plástico reciclado, de manera que el proceso de reciclaje no implique mantener o introducir nuevamente sustancias químicas de preocupación en nuevos productos. Una regulación que pone la salud en el centro El proyecto plantea que la discusión sobre los plásticos no puede limitarse a su volumen, disposición o reciclaje. También debe considerar las sustancias químicas que los componen y la exposición de las personas a ellas.
De acuerdo con los antecedentes incorporados en el proyecto, se han identificado miles de sustancias químicas asociadas a los plásticos, incluyendo sustancias con propiedades de preocupación para la salud humana y el medio ambiente.
Así lo reafirma Ana María Gazmuri (independiente), una de las firmantes del proyecto. “Este no es solo un problema ambiental, sino que efectivamente es un problema que llega a ser un problema de salud pública. Y además un problema de salud pública en que la mayoría de las chilenas y chilenos ni siquiera están al tanto de cuáles son las sustancias, los microplásticos que están entrando en organismos actuando como disruptores hormonales, afectando en muchos aspectos nuestra salud”.
La propuesta contempla excepciones acotadas para usos esenciales en los que no exista una alternativa viable, con autorización y planes de sustitución, además de disposiciones específicas para determinados insumos médicos. El proyecto establece además un período gradual de implementación, diferenciando entre productos de mayor exposición, como envases en contacto con alimentos, juguetes, cosméticos y productos de higiene personal, y el resto de los productos plásticos.
“No sacamos nada con seguir preocupándonos de nuestros ríos, de nuestras mares, de nuestro suelo, sino nos vamos a tener quien cuide realmente el medio ambiente, cuidemos a la humanidad y agradezco que se tome conciencia y que de una vez por todas el Congreso también esté trabajando de manera proactiva y no reactiva”, concluyó la diputada Sandra Parisi (PDG), apoyando la iniciativa.