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El desafío de hacer más competitivo al comercio de barrio. Por Alfredo Kameid, gerente general de Grupo Kameid

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

Mesas y sillas plegables, bolsos para picnic, cocinillas y carpas forman parte de la propuesta de la marca, que también cuenta con un showroom en Quilpué para conocer sus productos de cerca.

La expansión de los supermercados y, especialmente, de los formatos de bajo precio está cambiando rápidamente la cobertura del comercio en los barrios. Su escala, capacidad logística y poder de negociación les permiten llegar al consumidor con precios y niveles de abastecimiento que representan un desafío cada vez mayor para el comercio tradicional.

Frente a esta realidad, existe también una gran oportunidad. Los fabricantes están entendiendo la importancia de mantener un canal tradicional fuerte, competitivo y cercano al consumidor, y existe una creciente disposición a buscar nuevas formas de colaboración que permitan fortalecerlo.

Es aquí donde quienes participamos en la cadena de distribución tenemos un rol fundamental: convertirnos en un verdadero partner de los fabricantes, capaz de conectar de manera más eficiente a la gran industria con miles de almacenes de barrio. No se trata solamente de distribuir productos, sino de construir junto a nuestros proveedores una cadena que entregue mayor cobertura, disponibilidad, información y eficiencia en el punto de venta.

El almacenero tiene atributos que siguen siendo muy valiosos: cercanía, conveniencia, conocimiento de sus clientes y una relación cotidiana con su comunidad. Pero para defender esa posición necesita acceder a precios más competitivos, un surtido adecuado y un abastecimiento frecuente y confiable que reduzca los quiebres de stock.

Para lograrlo, la colaboración entre fabricantes, distribuidores y almaceneros será cada vez más importante. El fabricante aporta sus marcas, productos, capacidad y conocimiento del mercado; el distribuidor debe aportar capilaridad, eficiencia logística y conocimiento del territorio; y el almacenero, esa cercanía con el consumidor que difícilmente puede ser reemplazada.

El desafío que tenemos por delante es construir esa alianza. Una cadena más integrada y eficiente que permita a los fabricantes llegar mejor al comercio tradicional y, al mismo tiempo, entregue al almacenero las herramientas necesarias para seguir siendo competitivo y continuar siendo una alternativa preferida por los consumidores de su barrio.

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