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El recurso no está en el suelo, está sobre el suelo. Por Raúl Caamaño Matamala, profesor, Universidad Católica de Temuco

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

Mesas y sillas plegables, bolsos para picnic, cocinillas y carpas forman parte de la propuesta de la marca, que también cuenta con un showroom en Quilpué para conocer sus productos de cerca.

No me gusta el sustantivo, ya sabrán por qué. No obstante, lo que señalo de entrada en el título sí es cierto.

Cuando me he referido a que, por ejemplo, no todo se resuelve en breve tiempo, menos cuando lo que nos atañe a todos, a muchos, a los casi veinte millones de habitantes de nuestro país, este tampoco se ha de medir en cuatro años, ha de ser a más largo plazo.

Si nos hemos de poner metas, estas debieran ser a diez, quince, veinte o veinticinco años, por lo menos. Al mirar el calendario, debiera, al menos ser el 2050. Lejos, muy lejos, para algunos de nosotros, pero no hemos de ser egoístas, debemos pensar en nuestros semejantes, en los menores, en los jóvenes, en los que estudian hoy, en los que ya comienzan a buscar incesantemente su oportunidad de trabajo soñada, también en los que se cambian con periodicidad de funciones laborales, o que han sido cesados, también en los que, luego de largos periodos de trabajo, se han retirado, en fin, son muchas las realidades a afrontar. Por eso, demos tiempo al tiempo. El 2050, digo yo; lo propongo.

Chile, nuestro país, por vicisitudes propias, porque nos ha tocado la suerte, porque las hemos buscado, porque otros tienen la culpa, a varios miles de kilómetros incluso, que es como echarle la culpa al empedrado, hace rato enfrenta momentos difíciles, en los más variados órdenes de cosas, vivienda, trabajo, salud, educación, seguridad, economía mayor y doméstica,…

¿Qué hacer? Concordar, acordar, aunque cueste, en mejores panoramas, en mejores políticas públicas que proyecten un mejor Chile. Hay que ordenar la casa, nadie en particular tiene la clave, esta resulta de concordancias, de consensos, de diálogos plurales, incluso. Hay que atreverse, hay que tener disposición, en pro de muchos, de todos.

Chile tiene recursos. Los hay en el suelo, y bajo el suelo. Unos ya descubiertos, otros por descubrir. Unos explotados, muy explotados, o por explotar, o inexplotados. Unos son explotados por medios estatales, otros tantos por medios privados, incluso concedidos a medios extranjeros. No todos son infinitos, por lo que hay que regular su explotación. Todo un gran tema, ¿no creen?

No obstante, creo que Chile tiene en sus propias manos su crecimiento, su desarrollo, en su propia gente. A eso me refiero conque está sobre el suelo. Son los hombres y mujeres que habitamos esta larga y angosta faja de tierra, y toda su accidentada geografía insular. Estos, sí, que son bienes naturales, no transables ni explotables.

Entonces, la educación es la clave. Desde la educación inicial, desde la sala cuna, desde la educación preescolar, básica, media, superior. Si esta fuera cuidada, verdaderamente cuidada, no tendríamos necesidad de escudos, de más leyes, de patrullajes, de más guardias, de vigilar fronteras, y sí podríamos ocuparnos de más y mejor salud para la población, contar con una red de residencias para adultos mayores, en suma, mayor y equitativo bienestar para todos los habitantes de Chile.

Mencioné la sala cuna, y no como guardadora, cuidadora, sino como una instancia, la primera instancia educacional formadora, que estimo decisiva para las instancias que han de seguir.
Repito. El recurso, el bien, el capital no está en el suelo ni bajo el suelo, está sobre el suelo, son sus hombres y mujeres, somos nosotros. Es en nosotros que hay que poner más bienes, más cuidados, más protección, más enseñanzas.

Me anoto con una inversión mayor, en la historia de nuestro país, en la sala cuna, en la educación inicial. Me anoto con inversión justa en la población mayor, en sus casas de residencia. Me anoto con un sistema de salud fortalecido. Me anoto con viviendas adecuadas a las diversas realidades de la población extendida desde el norte al sur austral de Chile. Me anoto con mayores y mejores oportunidades de trabajo para la mujer, para los jóvenes, para toda la población en capacidad de ofrecer sus dones y dotes en beneficio propio y de los demás.

En definitiva, y a no dudarlo, en ello no me pierdo, se debe cuidar la educación destinada a la población. La educación es la base de todo.

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