Buscar

Hospital Dr. Gustavo Fricke aborda prevención, diagnóstico oportuno y cuidado integral de las demencias

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

Mesas y sillas plegables, bolsos para picnic, cocinillas y carpas forman parte de la propuesta de la marca, que también cuenta con un showroom en Quilpué para conocer sus productos de cerca.

Cambios cognitivos y el cuidar al cuidador son parte importante de las claves en el proceso de la enfermedad.

En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Alzheimer, la neuróloga Dra. María Loreto Orrego representó al Hospital Dr. Gustavo Fricke en el seminario “Más Allá del Diagnóstico”, organizado junto a la Municipalidad de Viña del Mar y Fundación GAFA. La especialista destacó que la demencia no constituye una consecuencia inevitable del envejecimiento y relevó tanto la prevención como el acompañamiento de las personas cuidadoras, en el contexto de la conmemoración internacional de las demencias y la enfermedad de Alzheimer.

La profesional abordó las diferencias entre los cambios cognitivos propios del paso de los años y aquellas manifestaciones que requieren una evaluación clínica, además de revisar estrategias de prevención, diagnóstico diferencial y el rol de las personas cuidadoras.

Uno de los principales mensajes fue que envejecer no significa necesariamente desarrollar una demencia. Mientras en el envejecimiento normal pueden presentarse olvidos ocasionales, mayor lentitud para procesar información o dificultades para aprender tareas nuevas, la funcionalidad cotidiana se mantiene. En cambio, señales como olvidar acontecimientos recientes de manera persistente, desorientarse en lugares conocidos, presentar cambios importantes en el lenguaje o perder progresivamente autonomía pueden justificar una evaluación especializada.

“Es importante que las personas sepan que la demencia no es una consecuencia normal ni inevitable del envejecimiento. Podemos tener algunos cambios en la memoria o ser más lentos para procesar información con los años, pero cuando estos cambios comienzan a interferir con la vida cotidiana, con la capacidad de organizarse, orientarse o desenvolverse de manera independiente, es necesario consultar”, señaló la Dra. Loreto Orrego.

Prevenir también es cuidar el cerebro

La neuróloga destacó asimismo la creciente evidencia respecto de los factores de riesgo modificables. Hasta un 45% del riesgo de demencia se vincula a 14 factores potencialmente modificables a lo largo de la vida, entre ellos hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad, inactividad física, aislamiento social, pérdida auditiva o visual no tratada y colesterol LDL elevado.

Las acciones preventivas involucran diferentes dimensiones y etapas de la vida, desde mantener actividad física y estimulación cognitiva y social hasta controlar adecuadamente las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y detectar oportunamente alteraciones auditivas y visuales.

“Existe una parte importante del riesgo sobre la cual podemos intervenir. Controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol, realizar actividad física, mantenernos social y cognitivamente activos y tratar problemas de audición o visión son medidas que también forman parte del cuidado de nuestra salud cerebral”, explicó la especialista.

Mirar más allá del paciente

La jornada también permitió poner énfasis en uno de los aspectos centrales del abordaje de las demencias: el cuidado de quien cuida. En su presentación, la Dra. Orrego definió al cuidador como un verdadero pilar terapéutico, cuyo bienestar repercute directamente en la evolución de la persona afectada. Su labor incluye sostener la funcionalidad y las rutinas, aportar información relevante al equipo de salud, articular las redes de apoyo y preservar la identidad y dignidad del paciente.

“Cuando hablamos de demencia no podemos mirar solamente a la persona que tiene el diagnóstico. Hay una familia y, muchas veces, una persona que asume diariamente el cuidado y que puede experimentar un enorme desgaste físico y emocional. Cuidar al cuidador no es algo accesorio: es parte del tratamiento y del acompañamiento integral de la enfermedad”, enfatizó la neuróloga.

La especialista recordó que la sobrecarga del cuidador puede expresarse mediante agotamiento físico y emocional, ansiedad, síntomas depresivos, aislamiento social, alteraciones del sueño y deterioro de su propia salud. Por ello, reconocer sus necesidades y fortalecer las redes sanitarias, familiares y comunitarias constituye una dimensión fundamental del manejo de las demencias.

noticias relacionadas

Juicio por megaincendio del 2F comenzará este viernes: nueve acusados enfrentan a la justicia

Nueva “Ronda Impacto” en Villa Alemana deja ocho detenidos, 157 controles y cinco vehículos incautados

Miles de personas llegaron a Feria Laboral OMIL-ASIVA que ofreció 2.450 oportunidades de empleo en Valparaíso

Con 500 cupos gratuitos Municipalidad de Quintero pone en marcha nueva campaña de esterilización de mascotas