Entre el 23 y el 25 de septiembre, el Teatro California de Ñuñoa se transformó en un efervescente centro de mediación artística y formación de audiencias. En tres jornadas consecutivas, la Orquesta de Cámara de Chile (OCCh) ofreció un ciclo de seis conciertos educativos que congregó a más de 2.500 estudiantes provenientes de 22 comunas de la Región Metropolitana.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, junto a la Secretaria Ministerial de Educación de la RM, destacó por su marcado enfoque de descentralización y acceso democrático a la cultura, convocando tanto a delegaciones de comunas con alta población rural -como Colina, Talagante, El Monte, Padre Hurtado, Peñaflor y Til Til-, como a delegaciones de sectores centrales como Peñalolén, Cerrillos, Cerro Navia, Puente Alto y Maipú, entre otras.
El seremi de las Culturas, Francisco Sólanich Aguirre, quien acompañó uno de los conciertos, destacó el valor de que niños y jóvenes puedan acercarse a la música y disfrutar de una presentación en vivo de la Orquesta de Cámara de Chile, una de las orquestas más importantes de nuestro país: “Quizás para algunos sea su primer concierto y quizás este momento quede en su memoria. Queremos que todos los niños y niñas puedan vivir esta experiencia”, señaló.
Décimas, didáctica y un viaje sonoro diverso
La conducción de las seis funciones estuvo a cargo del destacado director chileno, Juan Pablo Aguayo, quien diseñó una propuesta pedagógica. El maestro condujo a las niñas, niños y jóvenes a través de un guion narrativo escrito en «décimas» -estrofa de diez versos octosílabos, patrimonio de la poesía popular chilena-, tejiendo un hilo conductor que no solo conectó cada una de las obras interpretadas por el elenco estatal, sino que también mantuvo el interés de los noveles auditores.
“Estos programas son desafíos, se conjugan muchos elementos, son públicos no habituados a los conciertos, con menor capacidad de concentración, pero a pesar de eso, se les debe brindar una experiencia estética que sea atractiva para ellos, y creo que lo conseguimos. Vi sus caras disfrutando, pero también reaccionando a lo que propusimos, eso me pone contento”, confiesa el maestro Aguayo.
El recorrido musical ofrecía una travesía dinámica y lúdica. La velada comenzó con el impulso clásico de la Obertura de Las bodas de Fígaro de Wolfgang Amadeus Mozart, para luego dar paso a la frescura pastoral de la Suite Peer Gynt N°1 de Edvard Grieg y el contrapunto geométrico de la Pequeña Fuga BWV 578 de Johann Sebastian Bach.
La experiencia continuó acercando el lenguaje orquestal a la imaginación infantil mediante fragmentos de «El trompo» de Juego de Niños (Op. 22) de Georges Bizet, la caracterización de China con la «Danza del Té» de El Cascanueces de Pyotr I. Tchaikovsky y la emotividad contemporánea de «Married Life», célebre pieza del compositor Michael Giacchino para la película “Up”.
El compromiso con la creación nacional se hizo presente con la inclusión de Cosmogénesis, parte de la obra “Sinfonía de las profundidades” del compositor chileno Alejandro Berchenko, quien asistió a cuatro de las presentaciones. “Se hace una triada perfecta, el compositor que propone una obra, que es interpretada por músicos y que es oída por nuevas audiencias que dan su opinión, con el compositor presente en la sala; un circulo virtuoso, de retroalimentación positiva que para mí es muy valiosa”, señaló Berchenko.
Un coro multitudinario para el cierre
El hito de cada presentación llegó en el bloque final, cuando la barrera entre el escenario y la platea se disolvió por completo. Tras breves instrucciones impartidas por el maestro Aguayo, los cientos de niños, niñas y jóvenes presentes en cada función se transformaron en un gran coro participativo para interpretar, junto a la orquesta, la emblemática canción «Pregón para iluminarse» del grupo Los Jaivas. La versión contó con un arreglo orquestal realizado especialmente para la ocasión por Julio Retamal, músico e integrante de la fila de violines de la propia OCCh.
Con este exitoso ciclo, la Orquesta de Cámara de Chile reafirma su compromiso con el desarrollo integral de las infancias y juventudes, posicionando la mediación musical como una herramienta fundamental para el enriquecimiento cultural y educativo del país.