En Chile, el 14% de la población tiene 65 años o más. Al mismo tiempo, el uso de la tecnología crece entre las personas mayores: el 89% cuenta con celular y seis de cada diez utiliza WhatsApp.
Según los últimos resultados del Censo 2024 muestran que las personas de 65 años o más representan el 14% de la población. Una transformación demográfica que ha motivado a plantear nuevos objetivos en materia de inclusión y seguridad digital.
En el marco del Día Internacional de las personas de mayores las cifras muestran una realidad que se aleja del estereotipo de desconexión tecnológica. Según la VI Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez UC–Caja Los Andes, el 89% de las personas mayores tiene celular. El mismo estudio puntualizó que el 91% lo utiliza para hablar con otras personas, el 60% para comunicarse mediante WhatsApp y el 51% para sacar fotografías o videos.
Esta mayor conectividad también ocurre en un escenario de alta exposición a comunicaciones no deseadas. Durante 2025, Truecaller identificó a Chile como el segundo país con mayor intensidad de llamadas de spam y fraude entre los mercados analizados, con un 70% de las llamadas provenientes de números desconocidos identificadas como spam o fraude.
«Las personas mayores son cada vez más digitales y utilizan el teléfono para comunicarse, informarse y mantenerse conectadas. El desafío no es asumir que necesitan que alguien decida por ellas, sino entregarles herramientas para hacerlo con mayor seguridad y autonomía. Saber quién llama antes de contestar puede parecer algo sencillo, pero frente a comunicaciones cada vez más sofisticadas puede marcar una diferencia», señala Cristóbal Castillo, Country Manager de Truecaller en Chile.
En este contexto, el ejecutivo de Truecaller recomienda incorporar tres simples hábitos: identificar quién llama antes de contestar; nunca entregar claves, códigos de verificación o información bancaria ante solicitudes telefónicas; y conversar entre generaciones sobre nuevas formas de fraude y herramientas de seguridad digital.
- Usar la herramienta que identifica y/o bloquea el spam o posibles fraudes.
- Establecer palabras claves con cercanos y/o familiares cuando se desconfía o se trate de llamadas sospechosas.
- Nunca entregar claves, información bancaria o códigos de verificación sin comprobar antes la veracidad de la llamada.
- Dialogar entre las generaciones sobre las nuevas formas de fraude y seguridad digital.
«Hablar de seguridad digital entre generaciones no significa que una persona sabe y otra no. Todos podemos compartir herramientas y aprender nuevas formas de reconocer comunicaciones potencialmente riesgosas.», finaliza Castillo.