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Seguridad y reglas claras: la base de una industria química sostenible. Por Francisco Horn, Presidente de ASIQUIM 

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

Mesas y sillas plegables, bolsos para picnic, cocinillas y carpas forman parte de la propuesta de la marca, que también cuenta con un showroom en Quilpué para conocer sus productos de cerca.

En la industria química sabemos que la seguridad no termina en la puerta de la planta. Dentro de nuestras instalaciones las condiciones están controladas; fuera de ellas, nuestros productos circulan por vías públicas, junto a otros vehículos y a personas que no están familiarizadas con estos riesgos. Es uno de los eslabones más complejos de controlar de la cadena logística.

Por eso, hace cerca de dos décadas la industria desarrolló el Sistema de Homologación del Transporte Carretero (SHTC), que nos permite cuantificar y evaluar cómo transportamos y elevar el estándar de forma sostenida. Hoy es el piso mínimo exigible a cualquier transportista y un sistema dinámico, que se nutre de los incidentes y promueve la mejora continua. La propia autoridad ha valorado este trabajo conjunto entre generadores de carga y transportistas como un insumo para mejorar la legislación. Nuestra aspiración es que otros sectores también lo reconozcan y adopten.

Esa misma lógica de elevar estándares debe inspirar la regulación. Creemos en normas claras que permitan el desarrollo sustentable de nuestro sector, y para ello se requieren regulaciones más expeditas, simples de aplicar, administrar y fiscalizar, tanto para el regulador como para el regulado. Igualmente, urge mejorar la coordinación entre las distintas exigencias y la comunicación entre todos los involucrados desde etapas tempranas, incluida la comunidad, para dar certeza a las empresas sobre los requisitos para obtener sus aprobaciones y operar adecuadamente.

La experiencia de los países desarrollados muestra que los marcos más eficaces no se construyen solo con más normas, sino con fiscalizaciones certeras y eficientes, y con un enfoque colaborativo que busque elevar el estándar de cumplimiento más que sancionar. Esto debe complementarse con sanciones ejemplares ante incumplimientos dolosos y reiterados, para resguardar la competencia justa y el respeto a las reglas.

Como sociedad no puede sernos indiferente la coexistencia entre empresas que se esfuerzan seriamente por cumplir la normativa, asumiendo sus costos y exigencias, y actores que operan al margen de toda regulación en su exclusivo beneficio. Detectar y detener esas prácticas es parte esencial de construir una industria más segura, competitiva y sostenible. Guiados por Responsible Care®, seguiremos avanzando hacia estándares cada vez más altos, en beneficio del país.

 

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