En un momento económico complejo, como el actual, es una buena noticia que la creación de empleo sea una prioridad. Iniciativas como los subsidios a la contratación y el Subsidio Unificado al Empleo, que comienza a regir este mes y por primera vez incluye a las personas mayores de 55 años, muestran que el gobierno está haciendo su parte. Sin embargo, que esos incentivos se traduzcan en oportunidades reales dependerá, en gran medida, de la voluntad de las empresas para abrir espacios y revisar sus prácticas de contratación.
Esta conversación suele concentrarse en jóvenes y mujeres, pero hay otro grupo que merece igual atención: las personas mayores. En un país donde la esperanza de vida aumenta sostenidamente y cada vez más personas llegan a edades avanzadas en buenas condiciones de salud, el trabajo deja de ser únicamente una fuente de ingresos. También es una forma de mantenerse activo, seguir contribuyendo, desarrollar talentos y conservar vínculos sociales que aportan bienestar y sentido de propósito.
Lo preocupante es que quienes desean continuar trabajando enfrentan barreras importantes como prejuicios que todavía persisten y procesos de selección que descartan experiencia antes de conocer el valor que puede aportar. De hecho, según datos del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, una persona de entre 65 y 69 años tarda en promedio casi un año en encontrar un nuevo empleo.
Buscando contribuir a acortar esta brecha, en Confuturo, junto a SelloMayor y Empleos Inclusivos, impulsamos la Feria Digital de Empleos Senior, cuya segunda versión se realizará los días 28 y 29 de octubre y ya suma 25 empresas participantes. Durante este año, además, llevamos esta conversación a regiones mediante encuentros realizados en Concepción, Puerto Montt y Antofagasta, con el objetivo de visibilizar el valor de la experiencia y promover oportunidades laborales para las personas mayores.
Ningún actor puede resolver este desafío por sí solo. El Estado puede crear incentivos, la sociedad civil tender puentes y las empresas generar oportunidades. Pero el cambio más importante ocurre cuando dejamos de mirar la edad como una limitación y comenzamos a verla como una fuente de valor. En una sociedad que envejece, construir más empleo también significa reconocer que la experiencia sigue siendo una de las capacidades más valiosas para enfrentar el futuro.