- El Programa de Innovación para la Circularidad de los Plásticos en América Latina presentó a las cinco empresas ganadoras: tres son chilenas (Ecogen Reciclaje, Fundación Todos Somos 1 y Smart Recycling), una mexicana (Ecolana) y la quinta (Nextek) opera tanto en Colombia como en México.
- La iniciativa fue impulsada por la ONG internacional WRAP (The Waste and Resources Action Programme), junto a los Pactos de los Plásticos en México, Colombia y Chile.
En colegios y calles de San Antonio, ya se pueden observar algunas obras de la iniciativa “San Antonio Circular”, de la Fundación Todos Somos 1. Lo mismo en el CETEC (Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción), de Laguna Carén, Pudahuel, donde Ecogen Reciclaje participa en el programa “Construye Zero”. También en México, con el “flextival”, organizado por Ecolana para incentivar la recolección de plásticos flexibles.
Son algunas de las señales “visibles” de la innovación para la circularidad de los plásticos flexibles en Latinoamérica, donde gran parte del trabajo de los emprendedores en reciclaje es silencioso y se encuentra con dificultades para pasar de la etapa de pilotaje. Así lo explica Maximiliano Frey, jefe de proyectos del Pacto Chileno de los Plásticos de Fundación Chile, relevando el aporte del programa realizado junto a WRAP y los pactos de Colombia y México: “Implementar este concurso en la Red de Pactos fue una experiencia muy enriquecedora, no solo para las soluciones que resultaron ganadoras, sino también para nosotros como Red, porque nos permitió entender cuál es el real estado del arte de las soluciones para este desafío de la circularidad de los plásticos flexibles, que compartimos como región”.
Las soluciones que participaron en el programa debían estar enfocadas en prevenir la contaminación por plásticos en la naturaleza en Colombia, Chile y/o México, centrándose en al menos uno de estos desafíos, que fueron calificados como “críticos”: reducir el uso de plásticos flexibles problemáticos y/o con mayor riesgo de fuga a la naturaleza (sachets, envoltorios, etiquetas, etc.); habilitar el reciclaje de plásticos flexibles a través del diseño y tecnologías intermedias, y abordar mercados finales para material reciclado.
Según enfatiza Frey, “uno de los elementos que más nos llamó la atención es que hay pocas innovaciones con un estado de madurez alto, no solo en América Latina, sino en el mundo, y por eso es tan valioso el aporte de estas empresas ganadoras, que están siendo pioneras”.
Después de pasar la etapa de selección, las cinco soluciones entraron a un proceso de fortalecimiento de capacidades enfocado en el desarrollo y validación de su propuesta, modelo de negocio, potencial de mercado e impacto.
Finalmente, las cinco iniciativas ganadoras fueron presentadas oficialmente a través de un webinar, donde expusieron sus proyectos y recibieron recomendaciones de representantes del sector privado, financiero y de la cadena de valor de los plásticos en América Latina.
San Antonio Circular: canje de residuos por productos
Fundación Todos Somos 1, Ecogen Reciclaje, y Smart Recycling fueron las organizaciones chilenas que aparecen entre las cinco ganadoras del programa de innovación, lo que habla del potencial emprendedor que hay en nuestro país en el ámbito de la economía circular de los plásticos.
En el caso de la Fundación Todos Somos 1, su solución, “San Antonio Circular”, apunta a disminuir los residuos plásticos de la ciudad puerto, donde crece el riesgo de contaminación costera. De acuerdo con lo expuesto por el presidente de la fundación, Juan Ignacio Álvarez, “el gran desafío hoy no es la falta de tecnologías para valorizar el plástico propiamente tal, sino lograr que las familias y la comunidad en general encaucen sus residuos plásticos de forma eficiente hacia esas tecnologías”.
“Nuestro modelo hace exactamente esto: se despliega territorialmente a través de los establecimientos educacionales, activando a la comunidad mediante un sistema de recuperación de plásticos con un incentivo claro: el canje de productos”, explicó.
Además de realizar educación ambiental en los colegios, “generamos un ranking de visualización y gamificación, donde cada persona que participa en nuestro programa puede ver su historial de recuperación de residuos plásticos”. Con ese recuento, las familias, los colegios u otro puede canjear un producto. Así, “la gente entiende que ese plástico no terminó en un punto limpio y se perdió en el horizonte, sino que dio una vuelta completa y volvió a la comunidad”.
También las empresas locales encontraron una forma de conectar con la comunidad, “al ver que su marca queda asociada de forma auténtica y visible a una obra construida”, sostuvo Juan Ignacio Álvarez, señalando que “la pregunta ya no es si este modelo funciona o no; la pregunta es qué necesitamos para llevarlo a otras ciudades”.
De Atacama al mundo
Con origen en Diego de Almagro, Región de Atacama, Ecogen Reciclaje obtuvo este reconocimiento internacional al encontrar una solución innovadora a las dificultades para clasificar y reciclar los plásticos flexibles y las mezclas de polietileno (PE) y polipropileno (PP).
La solución que está validando Ecogen es una forma de transformar estos flujos de plástico de bajo valor en paneles modulares para interiores y exteriores en construcciones y otras estructuras. Marilyn López, fundadora de Ecogen Reciclaje, señaló que “el desafío no es solamente recolectar estos residuos, sino también transformarlos en un producto con demanda real y posibilidades de poder fabricarlos a nivel industrial”.
Con ese objetivo en mente, crearon BPC-X Plyblend, un “material circular avanzado, que mezcla PE/PP reciclado con biocarbón, que también es a partir de madera reciclada, y este actúa como un componente funcional que permite transformar estos plásticos flexibles en un material rígido o semi-rígido de mayor valor”, explicó Marilyn López.
“Nuestro objetivo principal es que más del 95% de la composición de estos paneles provenga de materias primas recicladas”, recalcó, destacando que, a través de un convenio de colaboración con el Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción, “vamos a pilotear los paneles de revestimiento en estos edificios que tienen hoy día en el Parque de Innovación, lo que nos va a permitir evaluar su desempeño en condiciones reales”.
Uniendo los eslabones de la cadena
Smart Recycling decidió enfrentar el problema de la recuperación de plásticos flexibles, “que requiere una estrecha coordinación entre generadores, recolectores y procesadores, y ahí es precisamente donde suelen fracasar los esfuerzos de recuperación”, señala la descripción de la iniciativa.
Para ello, la solución propuesta por Smart Recycling conecta a recicladores de base, generadores de residuos y empresas de reciclaje mediante logística, herramientas de trazabilidad y capacitación, contribuyendo a crear un sistema de recuperación más eficiente.
Ignacia Núñez, encargada de finanzas de Smart Recycling, explicó que “hay una alta generación de residuos con desconexión logística y fragmentación del mercado”, lo que se vuelve más complejo en el caso de los plásticos flexibles: “La situación es crítica porque son plásticos que tienen gran volumen, pero muy poco peso. Eso hace que la gestión y el transporte tradicional no sea rentable, ya que usan mucho espacio, con muy pocos kilos rentables”.
“Desde ahí, creamos una solución que no viene de la teoría, sino que desde la experiencia que tenemos como Reciclapp, donde hemos implementado este tipo de soluciones en Chile y hoy queremos llevarlas a México”, destacó Ignacia Núñez.
“El piloto validará la adaptabilidad y la escalabilidad del modelo operativo puerta a puerta en Ciudad de México, como ya lo hemos hecho en Chile”, concluyó la ejecutiva de Smart Recycling.
México tiene Flextival
La empresa de reciclaje Ecolana ganó con su propuesta para enfrentar un problema hasta ahora sin solución: los plásticos flexibles tienen la tasa de recuperación más baja en México. El diagnóstico señala que la cadena de suministro está fragmentada y resulta difícil encontrar compradores estables para el material reciclado.
La solución propuesta por Ecolana conecta a los actores de toda la cadena de valor, mostrando cómo el plástico flexible posconsumo puede recuperarse, transformarse y reutilizarse en productos de alto valor.
“En México tenemos un consumo nacional aparente de un millón setecientas mil toneladas de plásticos flexibles”, detalló Vanessa Viridiana, coordinadora de acopio de Ecolana. Para aumentar su reciclaje, junto con desarrollar una cadena integral con centros de acopio, plantas de selección, servicios de limpieza y procesamiento, realizan eventos de educación ambiental y recolección de flexibles (“Flextival”) en distintas ciudades de México. “Todos estos eventos y esta integración operativa han sido posibles gracias a que las marcas de consumo se han sumado en la estrategia del acopio y reciclaje de los plásticos flexibles”.
Actualmente están haciendo pruebas para valorizar esos plásticos en muros divisorios de carreteras, “que ya tiene una demanda específica por parte de la Secretaría de Transportes, lo que nos ha permitido diversificar la gama de productos en los que podemos insertar estos plásticos”, destacó la profesional de Ecolana.
Ruta del PP reciclado
Con operaciones en Colombia y México, Nextek busca enfrentar un problema común en Latinoamérica: transformar el polipropileno reciclado en productos de mayor valor.
¿Qué hacer? Nextek está trazando una hoja de ruta comercial para el PP posconsumo, lo que abre la puerta a usos de mayor valor y, eventualmente, aptos para el contacto con alimentos.
La propuesta de Nextek fue presentada por Marcio Amazonas, jefe de Proyectos de NEXTLOOPP Americas, quien expuso las dificultades de este material: “El polipropileno es el tercer mayor volumen de resinas, casi la mitad usado para empaques de alimentos, pero tiene muy poco acopio y casi ningún reúso de resina reciclada. Entonces nuestro foco es creación de mercados y aprobaciones regulatorias para que el material pueda ser reutilizado en empaques de alimentos de manera segura”.
El desafío es “crear una demanda nueva para este material”, apuntando a la oportunidad que abren las nuevas regulaciones de la Unión Europea, que exigen que los envases plásticos incorporen un porcentaje mínimo de plástico reciclado posconsumo.
Finalizado el Programa de Innovación para la Circularidad de los Plásticos en América Latina, los cinco emprendimientos pioneros enfrentan el desafío de escalar y consolidarse: “Hay un camino trazado sobre cómo escalar estas soluciones, pero falta que más actores se involucren y que haya financiamiento de bancos de desarrollo locales para dar ese salto desde el piloto al escalamiento”, concluye Maximiliano Frey, del Pacto Chileno de los Plásticos.