Cada año, el Día de la Educación Vial nos invita a mirar las cifras. Y las cifras duelen, ya que según CONASET, en el periodo 2003-2022, el alcohol en conductores provoca anualmente más de 9 mil lesionados. Y detrás de cada número hay una familia que recibió una llamada que nadie quiere recibir, y casi siempre, una decisión que pudo ser distinta.
Chile ha avanzado. La Ley Tolerancia Cero y la Ley Emilia cambiaron las reglas del juego y también la conversación pública. Hoy nadie discute que manejar después de beber es un riesgo inaceptable, pero entre saberlo y actuar en consecuencia sigue existiendo una brecha, y ahí es donde la educación hace la diferencia.
Porque el problema rara vez aparece como una gran decisión irresponsable, sino que aparece como pequeñas concesiones del tipo: «fue solo una copa», «me siento bien», «vivo cerca», «a esta hora no hay nadie». Son frases que todos hemos escuchado, y hasta quizás dicho. El alcohol altera los reflejos, la percepción de distancias y, sobre todo, la capacidad de evaluar nuestro propio estado. Por eso sentirse bien no es un buen indicador para decidir si manejar.
Desde Aprocor creemos que el consumo de alcohol, cuando se elige, debe ser siempre informado, moderado y responsable. Y consumir con responsabilidad incluye algo muy concreto: si vas a beber, no manejes. Sin matices ni excepciones.
La buena noticia es que la solución no requiere grandes sacrificios, sino planificación. Definir antes de salir quién conduce y que esa persona no beba. Tener a mano el número de un taxi o una aplicación de transporte. Usar el transporte público. Quedarse a dormir donde se celebra. Y, algo que a veces cuesta más, atreverse a quitarle las llaves a un amigo o no subirse al auto de quien bebió. Cuidar a otros también es parte de la educación vial.
Las campañas y las fiscalizaciones son necesarias, pero el cambio cultural más profundo ocurre en la mesa, en la previa, en la conversación entre amigos y en lo que los adultos modelamos frente a niños y jóvenes que están aprendiendo, antes incluso de tener licencia, qué significa ser un conductor responsable.
Este Día de la Educación Vial proponemos un compromiso simple, y es que la decisión de no manejar se tome antes de la primera copa y no después. Esa anticipación puede ser la diferencia entre una buena noche y una tragedia.
Porque en la calle no hay margen para «solo una copita», conductores ni una gota.