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Platform Engineering: acelerar sin perder control. Por José Ángel Ortiz Alhambra, Manager del equipo DevOps y Platform Engineering de Indra Group y Alfonso Fernández Alcalde, Senior Manager del equipo DevOps y Platform Engineering de Indra Group

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

La velocidad se ha convertido en una prioridad para los equipos de tecnología. Pero cuando cada equipo acelera por su cuenta, la velocidad puede terminar generando más complejidad que valor.

Esta fue precisamente una de las cuestiones que abordamos en nuestra participación en DevOpsDays Lima 2026, donde presentamos ‘Platform Engineering: portal para acelerar la entrega de software’. Una conversación que pone sobre la mesa un reto cada vez más relevante para los departamentos de TI de muchas organizaciones: cómo acelerar la adopción y actualización de sus sistemas sin perder control, seguridad ni capacidad de escalar, y hacerlo de forma que la tecnología pueda responder con mayor rapidez a las necesidades del negocio.

Durante los últimos años, muchas empresas han avanzado de manera importante en la adopción de DevOps, un modelo de trabajo que permite a los equipos de desarrollo y operaciones colaborar y automatizar buena parte del proceso que lleva una aplicación desde su creación hasta su puesta en funcionamiento.

Se han automatizado procesos y se han reducido considerablemente los tiempos necesarios para llevar nuevas aplicaciones hasta producción. Sin embargo, en organizaciones complejas, esto no siempre es suficiente para escalar de forma eficiente.

DevOps nació, precisamente, para resolver una separación que durante mucho tiempo condicionó el desarrollo de software. Por un lado, estaban quienes desarrollaban las aplicaciones; por otro, quienes debían desplegarlas, operarlas y mantenerlas. Muchos de esos procesos eran manuales, requerían múltiples intervenciones y dejaban espacio para errores.

Con la llegada de DevOps, ese escenario cambió. Algunos de nuestros clientes han reducido de semanas a minutos la implantación de procesos. Pero la velocidad, por sí sola, no resuelve todos los problemas.

Cuando DevOps se extiende por una gran organización, es habitual que distintos equipos o unidades construyan sus propios procesos, seleccionen herramientas diferentes y establezcan sus propias formas de trabajar. El resultado puede ser un ecosistema heterogéneo, difícil de gobernar y cada vez más complejo de mantener.

Es ahí donde Platform Engineering revela toda su utilidad. Se trata de un enfoque que ofrece a los equipos una plataforma común de herramientas, automatizaciones y estándares para simplificar y escalar el desarrollo de software. Más que sustituir a DevOps, representa una evolución natural para escalar sus principios, permitiendo que los equipos mantengan autonomía sin que eso implique que cada uno tenga que resolver desde cero los mismos problemas. El objetivo último es que la tecnología pueda responder más rápido a las prioridades del negocio, sin que el crecimiento de la organización se traduzca en una mayor complejidad operativa.

La pieza fundamental de Platform Engineering es el llamado Internal Developer Portal (IDP), o portal interno para desarrolladores. En términos simples, es un punto de acceso común desde el que desarrolladores y equipos de operaciones pueden encontrar las herramientas, servicios, documentación y automatizaciones que necesitan para realizar su trabajo.

A través de este portal, los equipos pueden consumir recursos mediante autoservicio y ejecutar por sí mismos determinadas acciones que previamente han sido automatizadas y estandarizadas. La autonomía no significa perder el control: significa incorporar el control dentro del propio proceso.

Ahí cobran importancia los llamados golden paths, o rutas recomendadas: caminos previamente definidos que permiten realizar tareas de manera segura, repetible y alineada con los estándares de la organización. De esta forma, seguir las buenas prácticas deja de depender de cada especialista y pasa a formar parte natural de la experiencia de desarrollo.

Además, la plataforma no solo es un punto de entrada para los desarrolladores, sino que se convierte en una pieza clave para habilitar el uso efectivo y seguro de agentes de IA dentro de la organización. La IA necesita contexto, control y capacidad de actuación, y es precisamente el IDP el que proporciona estos elementos. Los agentes de IA pueden apoyarse en estos golden paths para operar dentro de las normas y estándares definidos por la compañía.

Una plataforma común permite reutilizar capacidades, reducir tareas repetitivas y acortar los tiempos de entrega. Pero, sobre todo, permite que los equipos dediquen más tiempo al desarrollo de productos y servicios que generan valor para el negocio, en lugar de invertir recursos en resolver una y otra vez los mismos retos de infraestructura, seguridad o despliegue.

Platform Engineering tampoco consiste simplemente en desplegar una nueva herramienta. La plataforma debe gestionarse como un producto interno, evolucionar de acuerdo con las necesidades de quienes la utilizan y facilitar realmente el trabajo de los equipos que la consumen.

La verdadera madurez de DevOps comienza cuando la velocidad, la calidad y la seguridad dejan de depender de unos pocos especialistas y se convierten en una capacidad compartida por toda la empresa. Cuando esto ocurre, la tecnología deja de ser un cuello de botella y se convierte en un habilitador para innovar, crecer y responder mejor a las necesidades del negocio.

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