Académico de la PUCV explicó que los recursos destinados a proyectos de edificación pueden dinamizar distintos sectores económicos, aunque advirtió que los recortes en programas y subsidios también podrían repercutir en las familias.
La inversión en infraestructura podría convertirse en uno de los principales mecanismos para impulsar el empleo durante 2027. Así lo planteó Rodrigo Valdés, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), al analizar los posibles efectos del proyecto de Ley de Presupuestos, que contempla un incremento global de 1,5%.
El académico explicó que el aumento de recursos está focalizado principalmente en áreas relacionadas con la inversión y la seguridad, destacando que el desarrollo de proyectos de infraestructura puede contribuir a dinamizar la actividad económica y generar nuevas oportunidades laborales.
“Todo lo que tenga que ver con fomento a la infraestructura, en diversas áreas de la economía, tiene un efecto positivo sobre el empleo. Por ende, uno esperaría una mayor capacidad de generar empleo para las familias”, señaló Valdés.
En la práctica, la ejecución de obras de infraestructura puede favorecer la contratación de trabajadores en la construcción y, al mismo tiempo, impulsar actividades vinculadas al transporte, suministro de materiales y prestación de servicios, ampliando sus efectos hacia otros sectores productivos.
Sin embargo, el decano advirtió que el impacto del presupuesto en los hogares también dependerá de las reducciones contempladas en determinadas partidas, particularmente aquellas relacionadas con programas y subsidios estatales.
“Hay áreas donde se reduce el presupuesto y esto va a implicar eventualmente el corte de algunos programas o subsidios, lo que puede tener algún efecto en las personas”, explicó.
Valdés precisó que algunas disminuciones responden a situaciones de subejecución presupuestaria, cuando los organismos públicos no utilizan la totalidad de los recursos asignados. Por ello, sostuvo que será necesario identificar qué programas experimentarán ajustes para determinar sus consecuencias concretas.
De esta manera, el efecto del Presupuesto 2027 sobre las familias dependerá tanto de la capacidad de las inversiones para estimular el empleo como del alcance de las modificaciones en los programas de apoyo público.