Fundación Cielos de Chile y la International CPTED Association (ICA) presentaron «Cielos Sustentables y Espacios Urbanos Seguros en Chile». El informe cruza la metodología internacional de prevención del delito mediante diseño ambiental con el Decreto Supremo N°1/2022, y su conclusión central es que la seguridad urbana depende de cómo se ilumina, no de cuánta luz se usa.
Desde el 19 de octubre, las nuevas fuentes de alumbrado exterior de todo el territorio nacional deberán cumplir la norma lumínica chilena. Hasta ahora, esa exigencia regía para las nuevas fuentes solo en las áreas astronómicas. El cambio llega en medio de un debate público en que algunas voces han asociado una iluminación más cálida y mejor dirigida con calles menos seguras. Además, el Ministerio del Medio Ambiente mantiene abiertos dos procesos: la revisión de la norma y una consulta sobre los plazos para el alumbrado municipal.
En ese contexto, Fundación Cielos de Chile y la Corporación CPTED Región – ICA Chapter lanzaron el informe «Cielos Sustentables y Espacios Urbanos Seguros en Chile». Sus autoras son la Dra. Daniela González Espinoza, directora ejecutiva de la Fundación, y la Dra. Macarena Rau Vargas, presidenta mundial de ICA. El documento aplica los principios de CPTED (Crime Prevention Through Environmental Design), una metodología de prevención del delito desarrollada desde la década de 1970, a las exigencias técnicas de la norma lumínica.
Principales conclusiones del informe:
- Más luz no significa más seguridad. La iluminación no previene el delito por sí sola. Una luz excesiva, mal dirigida o mal mantenida puede deteriorar la vigilancia natural, producir deslumbramiento y dificultar la orientación. El desafío es iluminar mejor, no más.
- Seguridad urbana y cielos protegidos no se contraponen. Una iluminación bien diseñada aporta a la vigilancia natural, a la legibilidad del espacio y al uso legítimo de los lugares, sin deteriorar el cielo nocturno.
- Lo que importa es la visibilidad útil: ver y ser visto sin deslumbrar. Los principios de CPTED (vigilancia natural, control natural de accesos, reforzamiento territorial y mantención) se fortalecen con una luz dirigida, uniforme y jerarquizada, no con una luz abundante.
- La contaminación lumínica es un problema de planificación territorial. En Chile afecta a la vez la seguridad de los espacios urbanos, la salud de las personas, la biodiversidad y la observación astronómica.
- La implementación es el principal desafío. Se necesitan especificaciones precisas, licitaciones que evalúen el desempeño real del sistema, verificación, mantención y capacitación técnica en el sector público y en el privado.
«Espero que se queden con la conclusión de que este cambio lumínico no es tan terrible como pensaban. Que hay harta evidencia científica detrás, y que no se trata de luz amarilla o luz blanca, sino de cómo se pone la luz apropiada», señaló Macarena Rau.
El informe se presentó el 28 de septiembre en Concón, comuna reconocida en la primera edición del Premio Cielos de Chile a Proyectos de Iluminación Sustentable, en la categoría de alumbrado vehicular. Según el municipio, el recambio masivo a una iluminación cálida, uniforme y eficiente redujo en torno a un 30% el costo del alumbrado público. Además, permitió que plazas y espacios deportivos volvieran a ocuparse en horarios que antes quedaban desiertos.
Para Nicolás Muñoz, director del Área de Datos e Investigación Aplicada de Fundación Paz Ciudadana, el cambio normativo exige también un cambio cultural en los municipios: «Que no haya tantos mitos, que no tengan miedo, que se puede hacer».
Para Daniela González, el desafío es «avanzar hacia ciudades que comprendan que proteger los cielos nocturnos no significa dejar las calles oscuras. Por el contrario, implica usar la luz necesaria, en el lugar adecuado y con las características correctas».
El informe completo está disponible de forma gratuita en la sección Recursos del sitio web de la Fundación.