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Paola Basaure: la ejecutiva que busca acercar la infraestructura a las personas desde Transelec

El programa de reciclaje orgánico desarrollado en Concón, con financiamiento de Enap y la participación de establecimientos gastronómicos y hoteleros…

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Ingeniera civil hidráulica y con más de dos décadas de experiencia en evaluación ambiental y participación ciudadana, Paola Basaure ha encontrado en Transelec una mirada donde la infraestructura se entiende también desde las personas que conviven con ella.

Comunicación clara, presencia territorial y relacionamiento temprano forman parte de una gestión que busca construir vínculos capaces de mantenerse durante toda la vida de los proyectos.

Una línea de transmisión puede recorrer cientos de kilómetros, atravesar distintas comunas y permanecer durante décadas en un mismo territorio. Desde la ingeniería, su función es transportar electricidad de manera segura y confiable. Para Paola Basaure, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Gestión Socioambiental de Transelec, esa infraestructura requiere priorizar también a quienes viven alrededor de ella.

Su aproximación parte de una idea en que las comunidades, autoridades y propietarios necesitan comprender qué se está construyendo, cómo puede impactar y beneficiar su entorno y qué relación tendrán con la empresa una vez que terminen las obras.

“Siempre explicar las cosas y ojalá ponerse en el lugar del otro”, sostiene Basaure al hablar sobre sostenibilidad y comunicación. En su visión, utilizar un lenguaje comprensible y actuar con transparencia son condiciones para que un proyecto pueda sostenerse en el tiempo.

Hoy, esa mirada conecta con su trayectoria profesional. Basaure es ingeniera civil hidráulica y magíster en Recursos y Medio Ambiente Hídrico de la Universidad de Chile, con más de 20 años de experiencia en innovación, evaluación, planificación, construcción y seguimiento ambiental de proyectos.

Antes de incorporarse a Transelec, desarrolló parte importante de su carrera en el sector público y privado, trabajando en procesos relacionados con grandes proyectos de infraestructura, minería y energía.

Actualmente integra el equipo ejecutivo de Transelec como vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Gestión Socioambiental.

Escuchar antes de diseñar

Para Basaure, uno de los elementos más relevantes en la política de trabajo de Transelec es el relacionamiento temprano.

La lógica consiste en conocer el territorio antes de que las decisiones de un proyecto estén completamente cerradas. Según explica, cuando aparece una adquisición, una nueva obra o una oportunidad de negocio, el análisis socioambiental comienza desde las primeras etapas. Esto permite incorporar antecedentes territoriales a la toma de decisiones antes de avanzar hacia fases posteriores.

El trabajo tampoco queda restringido necesariamente a las comunidades identificadas formalmente durante una evaluación ambiental.

Basaure señala que la compañía puede ampliar ese universo cuando sus equipos reconocen localidades que mantienen algún grado de interacción con el proyecto. El criterio busca comprender el territorio real en el que se insertará la infraestructura y no limitar la relación a una obligación administrativa.

El método parte por levantar información. “Recolectamos información, hacemos entrevistas, conversamos, hacemos grupos, hacemos foros”, explica al describir la forma en que los equipos buscan entender qué ocurre en cada zona y cuáles son las inquietudes asociadas a un proyecto.

Ese conocimiento puede después incorporarse al diseño de medidas, iniciativas comunitarias y decisiones relacionadas con la ejecución de las obras.

Infraestructura sin tecnicismos

La trayectoria de Basaure en evaluación ambiental también ayuda a entender otro énfasis de su gestión: traducir proyectos técnicamente complejos a un lenguaje cotidiano.

La transmisión eléctrica tiene su propio vocabulario. Servidumbres, franjas de seguridad, subestaciones, campos electromagnéticos, evaluación ambiental o medidas de mitigación son conceptos familiares dentro de la industria, pero mucho menos evidentes para una persona cuya relación con el proyecto consiste en vivir cerca de él.

Para Basaure, la comunicación debe reconocer esa diferencia. Y es que las explicaciones deben adaptarse a las personas con las que se está conversando y cuestiona el exceso de tecnicismos cuando estos terminan alejando a quienes necesitan entender las decisiones.

Su principio es que comunidades, autoridades y demás actores cuentan con capacidad para comprender los proyectos cuando la información se entrega de manera transparente y accesible.

Estar físicamente en los territorios

Para Basaure, la comunicación directa requiere además presencia. La ejecutiva identifica entre los cambios de los últimos años la incorporación de especialistas comunitarios y ambientales en distintas zonas del país para supervisar los proyectos de la compañía.

Según explica, la presencia regional de Transelec estaba asociada principalmente a los profesionales responsables de la infraestructura y la operación. El nuevo esquema suma capacidades específicamente dedicadas al medioambiente y al relacionamiento comunitario.

Según la Memoria Integrada 2025 de Transelec, esta solidez en el trabajo territorial se debe a una estrategia denominada “Comunidades y Valor Social”, que actualmente se desarrolla con 24 comunidades entre las regiones de Antofagasta y  Los Lagos. El modelo organiza la gestión en cuatro dimensiones: conectar con el contexto territorial, prevenir riesgos de manera temprana, integrar el relacionamiento a la operación y contribuir mediante iniciativas construidas junto con las comunidades.

Las mesas de trabajo son uno de sus principales mecanismos. En ellas participan juntas de vecinos, comunidades y asociaciones indígenas y otras organizaciones locales, que identifican necesidades y acuerdan iniciativas y formas de seguimiento.

La presencia territorial responde también a una característica particular del negocio eléctrico. Transelec mantiene instalaciones distribuidas a lo largo del país, por lo que muchas relaciones comunitarias continúan mucho después de finalizada la construcción.

“Nos vamos a quedar para siempre”

Esa permanencia es probablemente una de las ideas que mejor resume la visión territorial de Basaure.

Una empresa que construye una instalación temporal puede relacionarse con un lugar durante un período acotado. Una empresa de transmisión convivirá con ese territorio mientras opere la línea o la subestación.

“Somos un vecino que nos vamos a quedar para siempre”, señala la ejecutiva. La frase modifica la perspectiva sobre el relacionamiento comunitario. El objetivo deja de estar concentrado únicamente en conseguir que un proyecto avance y pasa a incluir la calidad de una relación que deberá continuar durante años.

En esa lógica, Basaure evita describir el trabajo comunitario como una transacción. Consultada sobre este tema, señala que la aproximación busca desarrollar proyectos en conjunto y construir relaciones con vocación de permanencia.

Construyendo confianza

La experiencia profesional de Basaure representa también una evolución en la gestión socioambiental de los grandes proyectos. El cumplimiento de permisos y obligaciones continúa siendo una base indispensable. Su planteamiento incorpora una dimensión adicional, un cambio de paradigma en que una relación territorial puede comenzar antes y continuar mucho después de completado el proceso formal.

En Transelec, explica, existen comunidades con las que se trabaja sin que ese vínculo provenga directamente de un mandato establecido en una resolución ambiental. La razón que entrega es la necesidad de construir confianza y reconocer que empresa y comunidad comparten un mismo territorio.

Esta concepción encuentra respaldo en el modelo institucional actual de la compañía, que define el conocimiento del contexto social, el respeto y la transparencia como elementos centrales de su estrategia comunitaria.

El resultado es una mirada en la que ingeniería y relacionamiento territorial pueden avanzar conjuntamente.

Para Basaure, acercar la infraestructura a las personas significa hacer comprensible un proyecto, escuchar antes de tomar determinadas decisiones, contar con profesionales presentes en las regiones y asumir que la relación continúa mientras la infraestructura permanezca allí.

En una etapa en que Chile necesita nuevas redes para transportar más energía renovable y acompañar la electrificación del país, esa dimensión humana adquiere una importancia práctica. Cada nueva línea aparecerá también en un territorio concreto, con personas que necesitarán entender por qué está allí y cómo convivirá con ellas durante las próximas décadas.

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