Con un taller de libros experimentales y una charla abierta sobre encuadernación contemporánea, la Seremi de las Culturas cerró una programación regional que incluyó residencias artísticas, formación especializada y actividades para acercar las artes visuales a la ciudadanía.
Fortalecer las capacidades profesionales de artistas y creadores, explorar nuevos lenguajes y ampliar los espacios de encuentro entre las artes visuales y la comunidad fueron algunos de los principales ejes del Plan Regional de Artes de la Visualidad 2026, desarrollado por la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. La programación concluyó el pasado fin de semana con dos actividades dedicadas a la encuadernación artística y al libro como soporte de creación.
La actividad de cierre se desarrolló el 16 y 17 de octubre en Casa 916, en Concepción, con el taller “Formatos plegados para libros experimentales” y la charla abierta “Desde la tradición artesanal del libro hasta las prácticas híbridas”, ambas a cargo de la artista visual, restauradora y docente universitaria Paulina Rodríguez Joui, quien llegó desde Quilpué para compartir su experiencia y conocimientos.
Licenciada en Arte de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Rodríguez se ha especializado en encuadernación artística y conservación de libros y papel, con formación en Chile, Argentina y España. Es fundadora de “Imaquinería, taller de arte y encuadernación”, y cuenta con experiencia en docencia, restauración de colecciones patrimoniales y talleres comunitarios.
El taller reunió a cerca de 17 participantes vinculados a las artes visuales, quienes durante nueve horas de formación conocieron técnicas de encuadernación y cartonaje, trabajando con formatos como libros acordeón, pop-up y estructuras plegadas. La experiencia permitió explorar las posibilidades del libro como objeto artístico y narrativo, incorporando recursos que pueden ampliar los formatos de creación y producción de obra.
La jornada del sábado culminó con una charla abierta sobre encuadernación contemporánea, que abordó las distintas formas de trabajar el libro en Chile, desde la tradición artesanal y la bibliofilia hasta las publicaciones artísticas, el libro de artista y el libro-objeto.
La seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Tapia, puso el acento en la importancia de generar espacios de aprendizaje que contribuyan al desarrollo profesional de quienes trabajan en el sector artístico regional. «Fortalecer las artes visuales también significa generar oportunidades para que los artistas sigan formándose, incorporen nuevas herramientas a sus procesos creativos y puedan proyectar su trabajo hacia otros espacios. Estas experiencias permiten ampliar conocimientos, compartir saberes y establecer vínculos que son fundamentales para el desarrollo profesional».
Un espacio para aprender y compartir experiencias
La artista Paulina Rodríguez se mostró satisfecha con la participación y los resultados del taller, especialmente considerando su carácter intensivo. “Fueron nueve horas de trabajo condensadas en dos días. El grupo era numeroso y fue un súper desafío transmitir el máximo de conocimientos en tan poco tiempo. Pero fue muy provechoso, creo que se lograron los objetivos con creces, ya que pudieron desarrollar muchas estructuras”, comentó.
La tallerista también hizo hincapié en la importancia de abrir espacios de formación en un oficio que, pese a su creciente difusión, sigue siendo poco conocido. “Los talleres de encuadernación movilizan a mucha gente, hay una avidez de ese conocimiento. Y no todos son encuadernadores; hay personas ligadas a las artes visuales, al diseño, a la arquitectura, y son herramientas muy transversales”, sostuvo.
También expresó su interés en que estas experiencias contribuyan a generar redes entre quienes comparten inquietudes creativas, favoreciendo el intercambio de conocimientos y la continuidad de los vínculos establecidos durante el taller.
Entre las participantes, la diseñadora Valentina Montesinos resaltó la posibilidad de profundizar en aspectos técnicos y materiales vinculados al trabajo editorial. “Soy diseñadora y me gusta lo editorial, así que aprender a encuadernar bien, en cuanto al manejo de materiales y técnicas, superó mis expectativas. Aprendí detalles como reconocer las fibras del papel o los tipos de pegamento, y vi formas del libro que antes no conocía”, relató. Asimismo, consideró especialmente valioso el acceso a una formación que combina contenidos teóricos y prácticos, poco frecuente en la oferta local.
Una experiencia similar compartió Romina Uribe, quien hace un año inició un emprendimiento de encuadernación y hasta ahora había adquirido gran parte de sus conocimientos de manera autónoma. “Me interesó porque eran encuadernaciones experimentales, más artísticas. Yo conocía las más tradicionales, que había aprendido de forma autónoma, por tutoriales. Me pareció fantástico que fuera un taller gratuito, porque es una buena instancia para hacer consultas, aprender otras técnicas y conocer a otras encuadernadoras de la zona, que no se ven tanto”, expresó.
Un plan que vinculó formación, creación y acceso a las artes
El taller de encuadernación marcó el cierre de una programación regional que durante 2026 abordó distintas dimensiones del desarrollo de las artes visuales, combinando creación colaborativa, formación profesional y vinculación con nuevos públicos.
Entre las actividades del plan se desarrolló una residencia de arte colaborativo en Tirúa, orientada al trabajo artístico en diálogo con el territorio y sus comunidades. A ello se sumó una instancia formativa en fotografía, enfocada en la elaboración de portafolios y el desarrollo de estrategias de comercialización, entregando herramientas prácticas para fortalecer la presentación y proyección del trabajo de artistas visuales.
Otro de los hitos fue la Noche de las Artes Visuales, realizada el viernes 25 de septiembre en Concepción, jornada en la que más de 35 espacios culturales, galerías y talleres abrieron sus puertas en horario extendido, invitando a la ciudadanía a recorrer y descubrir la diversidad de la creación artística local. La iniciativa convocó a más de 2.500 personas, quienes visitaron los espacios participantes, dando cuenta del interés de la comunidad por acercarse a las artes visuales y conocer el trabajo de artistas y organizaciones culturales de la ciudad.
De esta manera, el Plan Regional de Artes de la Visualidad 2026 articuló iniciativas orientadas tanto al fortalecimiento de las trayectorias artísticas como a la circulación de obras, el encuentro entre creadores y la participación de la comunidad, contribuyendo a ampliar las posibilidades de desarrollo del sector en el Biobío.