La jefa de los senadores RN llamó a reforzar la prevención y exigió mejorar el acceso a los exámenes, considerando que un informe encargado a la BCN detectó que 12 de los 102 mamógrafos registrados en la atención primaria figuran inoperativos y la cobertura cayó entre las mujeres de 35 a 49 años. Dijo que “no podemos pedirle a las mujeres que se cuiden si el sistema no les garantiza acceso oportuno a una mamografía”.
En el marco de una serie de acciones de concientización sobre el cáncer de mama, la senadora por la Región de Los Ríos, María José Gatica, hizo un llamado a las mujeres a priorizar sus controles preventivos y a las autoridades de salud a fortalecer la capacidad de respuesta de la red pública, advirtiendo que las brechas en la disponibilidad y el funcionamiento de los equipos pueden convertirse en obstáculos para la detección precoz de esta enfermedad.
La parlamentaria, que hace cerca de un año recibió un diagnóstico de cáncer de mama, ha salido en estos días a las calles a entregar volantes informativos para promover la prevención y recordar que la detección temprana puede marcar una diferencia decisiva.
En ese contexto, hizo un llamado “a todas las mujeres de Chile, examínense, háganse su mamografía preventiva y no dejen su salud para después. Las cifras son preocupantes y detectar esta enfermedad a tiempo puede marcar la diferencia y salvar vida”. No obstante, puso el foco en las condiciones que ofrece el sistema público para que puedan acceder efectivamente a los exámenes.
Gatica explicó que dos informes solicitados a la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN) identifican brechas en la red de atención primaria de salud (APS), entre ellas, la ausencia de mamógrafos móviles registrados en cinco regiones del país: Antofagasta, Atacama, Maule, Ñuble y Los Ríos, según el catastro de 2025.
A esta situación se suma que, de los 102 mamógrafos registrados en esa red a nivel nacional, 12 figuran inoperativos: ocho se encontraban a la fecha en etapa de implementación y cuatro presentaban fallas técnicas (del equipo o del vehículo). Asimismo, el estudio consigna otros cuatro equipos dados de baja, que no forman parte de ese total.
La senadora RN afirmó que los antecedentes son una señal de alerta en materia de prevención, porque entre 2024 y 2025, la cobertura del indicador de tamizaje en mujeres de 35 a 49 años descendió de 9,33% a 8,84%, una caída de 0,49 puntos porcentuales. En todo caso, se trataría del único grupo etario de los analizados que registró una disminución.
A juicio de la legisladora, “estas cifras obligan a abordar la prevención desde una perspectiva que no responsabilice únicamente a las mujeres por postergar sus controles, sino que también examine las condiciones de acceso que ofrece la red pública, especialmente en las regiones y zonas rurales.”
En esa línea, sostuvo que “no basta con pedirle a las mujeres que se hagan una mamografía si después tienen que esperar meses o recorrer largas distancias para conseguir una hora. Necesitamos garantizar que todas tengan acceso oportuno a estos exámenes, sin importar dónde vivan”.
Según el catastro de la BCN, en la Región de Los Ríos la atención primaria registra cuatro mamógrafos, todos fijos: dos en Valdivia, uno en Río Bueno y uno en Mariquina. No aparecen equipos móviles registrados en esta red, mientras que ocho comunas —Panguipulli, Futrono, Lago Ranco, La Unión, Paillaco, Los Lagos, Lanco y Corral— no cuentan con mamógrafos de la APS consignados en el levantamiento.
La parlamentaria advirtió que estos datos hacen necesario conocer cómo se resuelve en la práctica el acceso de las pacientes a los exámenes, qué mecanismos de derivación y traslado existen y cuáles son los plazos de atención.
Si bien precisó que la ausencia de equipos registrados en una comuna no significa necesariamente que sus habitantes carezcan de acceso a mamografías, a su juicio sí plantea la necesidad de verificar si la oferta disponible responde oportunamente a sus necesidades.
Finalmente, la senadora reiteró que la prevención debe ser una preocupación permanente y llamó a fortalecer la información, los controles y la capacidad de diagnóstico de la red pública, de manera que el lugar de residencia o las dificultades para conseguir una hora no se transformen en barreras para detectar a tiempo una enfermedad que afecta a miles de mujeres y sus familia