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Desde el Centro Ciencia & Vida a la Universidad de Oxford: Bioinformática chilena es admitida en uno de los doctorados más competitivos del mundo

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– El proyecto doctoral busca entender cómo interactúan las células de un hígado enfermo antes de que surja un tumor, para diseñar tratamientos que eviten la enfermedad en lugar de tratarla una vez establecida. Se trata de uno de los programas más relevantes del mundo.

– El trabajo usará transcriptómica espacial en un doctorado en Medicina Clínica de cuatro años, financiado a través de un proyecto de investigación apoyado por la fundación británico-española CRIS Cancer Foundation dedicada a impulsar la investigación contra el cáncer.

– Valentina Opazo-Mellado, asistente de investigación del Centro Ciencia & Vida (FCV-USS), se integrará al laboratorio del científico chileno Felipe Gálvez-Cancino, formado en la misma institución, para realizar su doctorado en Medicina Clínica.

Valentina Opazo-Mellado, bioingeniera y analista de datos del Centro Basal Ciencia & Vida, fue admitida en el doctorado en Medicina Clínica de la Universidad de Oxford, Inglaterra, la institución mejor evaluada del mundo según Times Higher Education por décimo año consecutivo.

Allí estudiará cómo interactúan las células del hígado con cirrosis antes de que aparezca un tumor. El objetivo es diseñar nuevos tratamientos enfocados en prevenir el desarrollo de  cáncer hepático en lugar de tratarlo, una vez establecido.

Opazo-Mellado es asistente de investigación del Laboratorio de Microambiente Tumoral y Metástasis que dirige el Dr. Hugo González en el Centro Ciencia & Vida, de la Fundación Ciencia & Vida y la Universidad San Sebastián (FCV-USS). Es bioingeniera y magíster en Bioquímica y Bioinformática de la Universidad de Concepción y realizará sus estudios en el Reino Unido durante cuatro años.

La beca proviene de fondos que el Dr. Felipe Gálvez-Cancino, investigador principal del laboratorio de regulación inmune del Centro de Inmuno-Oncología de la Universidad de Oxford, obtuvo de CRIS Cancer Foundation, entidad británico-española. Con esos recursos financia los estudios de Opazo-Mellado, quien se integrará a su equipo y participará en una red de colaboraciones con otros grupos de investigación en el Reino Unido y España.

«Es una de las mejores universidades para hacer ciencia. Llegar hasta acá también me hace pensar en todo el trabajo que hay detrás de esta oportunidad y en cómo mi trayectoria en el Centro Ciencia & Vida fue fundamental para poder estar hoy acá. Eso me da mucha motivación para seguir creciendo y desarrollándome en esta carrera», señala la bioingeniera, formada en la Universidad de Concepción y en el Centro Ciencia & Vida.

Uno de los programas más competitivos del mundo

El Dr. Hugo González, director del laboratorio donde se formó Opazo-Mellado, afirma que el doctorado en Medicina Clínica de la Universidad de Oxford es uno de los más competitivos del mundo: cada año recibe postulaciones de investigadores de los cinco continentes y ofrece apenas un puñado de cupos, lo que obliga a competir con perfiles de las instituciones más prestigiosas del planeta. A eso se suma que Oxford encabeza desde hace más de una década el ranking mundial de Times Higher Education en medicina.

Que una investigadora formada en Chile obtenga uno de esos cupos demuestra, a su juicio, que las capacidades a nivel local existen y confirma al Centro Ciencia & Vida como un polo de referencia en la formación científica de alto nivel, con conexiones a nivel global.

“Oxford no admite promesas, admite trayectorias. Valentina llega con experiencia concreta: analizó datos de cientos de pacientes, publicó en revistas de alto impacto y colaboró con equipos de Estados Unidos, todo desde nuestro laboratorio. Su admisión muestra que desde Chile se hace ciencia biomédica competitiva a nivel mundial, y que centros como Ciencia & Vida pueden ser, para el talento joven de la región, el lugar donde se prepara ese salto”, señaló el Dr. González.

Una ventana previa al tumor

En la mayoría de los cánceres no existe una enfermedad previa que indique qué pacientes tienen alta probabilidad de desarrollar un tumor, que surge sin aviso. El cáncer de hígado es distinto. La cirrosis hepática predispone a ese tumor, lo que abre una ventana de tiempo para estudiar qué ocurre en el tejido antes de que la enfermedad se establezca y dirigir tratamientos a esa etapa.

Para observar esa etapa, el proyecto usará transcriptómica espacial. Cada célula de un organismo contiene los mismos genes, pero activa solo algunos según su función y su entorno, y medir cuáles están encendidos revela qué está haciendo. Otros enfoques analizan las células aisladas de su tejido, algo similar a encuestar a los habitantes de una ciudad sin registrar en qué barrio vive cada uno. La transcriptómica espacial conserva esa ubicación y muestra qué células conviven y cómo se comunican.

En un hígado con cirrosis, esa información permite identificar las interacciones celulares que preceden a la aparición del cáncer, el punto donde el proyecto busca intervenir. La experiencia de Opazo-Mellado con esta técnica y en análisis bioinformáticos fue lo que llamó la atención de Gálvez-Cancino al evaluar su perfil. “Son técnicas de última generación y, por su nivel de especialización, es mucho más difícil acceder a ellas y desarrollarlas en Chile. Para mí, como investigadora, es una gran oportunidad poder formarme en estas tecnologías en el extranjero y complementar la experiencia que ya tengo en análisis bioinformático”, explica.

La elección del hígado responde también a un criterio práctico. Contar con muestras clínicas es una de las condiciones más importantes para este tipo de investigación, y los pacientes con cirrosis permiten obtener tejido premaligno, de personas que todavía no tienen cáncer. Con ese material es posible un estudio temporal, que sigue esos cambios en las etapas previas a la enfermedad.

Hasta ahora, el trabajo de Opazo-Mellado en Chile se concentró en el análisis computacional de muestras generadas por otros equipos. En Oxford sumará la etapa experimental, desde la obtención de las muestras hasta su procesamiento, dentro del equipo de Gálvez-Cancino, cuyo foco principal de investigación es definir mecanismos fundamentales que controlan las respuestas inmunitarias antitumorales. «Es una universidad a la que llegan personas de distintas partes del mundo, con experiencias y áreas de especialización muy diversas. Creo que estar en un ambiente así me va a permitir aprender de otras perspectivas y seguir creciendo académicamente», cuenta la científica.

Una red construida desde Chile

El Dr. Gálvez-Cancino hizo su doctorado en la Fundación Ciencia & Vida y fue en actividades de esa institución donde ambos se conocieron. Opazo-Mellado lo escuchó por primera vez en un seminario y volvió a encontrarlo en un congreso de la Sociedad de Biología Celular de Chile en Puerto Varas. Luego coincidió con él en el Advanced Course on Tissue Immunity, organizado por el Centro Ciencia & Vida (FCV-USS) junto al Institut Curie, durante enero de este año. El curso, de una semana a jornada completa, reunió a investigadores del Instituto Curie, de Francia, y del Instituto Karolinska de Suecia, entre otros centros y universidades.

La convivencia durante esos días permitió que el investigador de Oxford conociera el trabajo de la bioingeniera chilena. “Fue una instancia que me permitió conocer y conversar de manera mucho más directa con investigadores que trabajan en el área. Poder compartir con ellos, conocer sus líneas de investigación y mostrarles también mi trabajo creo que, en conjunto, fue clave”, relata Opazo-Mellado.

En el laboratorio del Dr. González, en el Centro Basal Ciencia & Vida,
Opazo-Mellado colaboró con equipos de los Estados Unidos y publicó en revistas de alto impacto. Estuvo a cargo del análisis bioinformático de datos de cerca de 700 pacientes en un estudio sobre cáncer de mama liderado por la Universidad de California San Francisco (UCSF) y publicado en Cancer Cell. El trabajo desarrollado en estas colaboraciones le permitió construir vínculos con investigadores internacionales que posteriormente respaldaron su postulación a Oxford.

El programa de Medicina Clínica comienza en las próximas semanas, y la doctoranda se  establecerá en el Reino Unido. “Es un desafío grande, pero es un desafío que elegí y que quiero asumir. Hacer un doctorado en una universidad como esta es una meta que tuve desde muy joven y que fui construyendo paso a paso”, afirma Opazo-Mellado.

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