Estudio del Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo revela que, pese al importante incremento del financiamiento destinado al cáncer, la actividad asistencial creció en 37,7% y las personas atendidas aumentaron 32,9%.
Entre 2018 y 2024, Chile incrementó en 89,1% los recursos destinados al financiamiento de las prestaciones oncológicas cubiertas por las Garantías Explícitas en Salud (GES). Sin embargo, durante el mismo período, el número de prestaciones realizadas aumentó en 37,7%, mientras que las personas atendidas crecieron 32,9%. En otras palabras, el financiamiento creció más del doble de rápido que la actividad asistencial.
Esta es una de las principales conclusiones del Estudio de la Oferta Pública en la Resolución del Cáncer en Chile, elaborado por el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo, que analizó la evolución del financiamiento, las prestaciones y las personas atendidas en 16 patologías oncológicas GES entre 2018 y 2024.
De acuerdo con la investigación, basada en registros administrativos obtenidos a través de Transparencia de Fonasa, el financiamiento GES-Cáncer pasó de $185.472 millones en 2018 a $350.778 millones en 2024, expresados en pesos constantes de 2026. Este crecimiento fue considerablemente superior al aumento de 42,3% registrado por el presupuesto ajustado del Ministerio de Salud durante el mismo período.
No obstante, el incremento de recursos no tuvo un correlato proporcional en la actividad asistencial. Las prestaciones oncológicas pasaron de 1.135.798 a 1.564.084, mientras que las personas atendidas aumentaron de 717.432 a 953.422.
La directora ejecutiva del CIPS-UDD, Paula Daza, señala que estos resultados abren una discusión relevante sobre cómo se están utilizando los recursos destinados al cáncer.
«Que Chile esté destinando más recursos al cáncer es una señal positiva. Sin embargo, al observar estos datos queda la pregunta abierta de por qué y cómo se está realizando el gasto en cáncer. Por eso es importante desagregar el costo por prestación y patología. No necesariamente gastar más por una prestación significa que el sistema sea menos eficiente. Hoy existen tratamientos innovadores que pueden ser más costosos, pero que también ofrecen mejores resultados. El problema es que necesitamos información que nos permita conocer cuánto de ese mayor gasto se traduce efectivamente en beneficios para los pacientes. Esa es una tarea pendiente para mejorar la gestión y orientar las decisiones de inversión en salud», agrega Daza
En el seminario en que se expuso el estudio, la ministra de Salud, May Chomalí comentó los avances en esta materia y recalcó que “el derecho de los pacientes es un deber para el Estado. Estamos trabajando todos los sistemas informáticos para que, cuando su garantía esté por vencer en cualquiera de las etapas, se le avise con anterioridad y sea derivado. Tengo el compromiso del director de Fonasa que desde el primero de enero partiremos con la derivación automática al segundo prestador”.
El costo promedio por prestación aumentó 37%
La investigación también revela que el costo real promedio por prestación oncológica GES pasó de aproximadamente $163.000 en 2018 a $224.000 en 2024, lo que representa un incremento cercano al 37%.
Este aumento se produce en un escenario en que el número promedio de prestaciones por persona se mantuvo relativamente estable, pasando de 1,58 a 1,64 durante el período analizado.
“Podríamos interpretar con estos datos que el crecimiento de la actividad asistencial se explica principalmente por un mayor número de personas que acceden al sistema y no por un aumento significativo de las prestaciones que recibe cada paciente”, explica Vesna Mandakovic, académica FEN UDD y miembro del comité de CIPS UDD.
Sin embargo, la investigadora advierte que la información disponible no permite determinar con precisión las razones del incremento del costo promedio. Entre las posibles explicaciones se encuentran la incorporación de tecnologías y medicamentos más avanzados, una mayor complejidad de los tratamientos, aumentos en los costos operacionales o modificaciones en los mecanismos de financiamiento.
En este contexto, el informe plantea la importancia de contar con indicadores que permitan distinguir si los mayores costos se relacionan con avances en la calidad de la atención y los resultados clínicos o con factores asociados al funcionamiento y la productividad de la red asistencial.
Más financiamiento en diagnóstico y tratamiento
El estudio también identificó diferencias en la distribución del financiamiento según las etapas de atención oncológica.
Entre 2018 y 2024, los recursos destinados a diagnóstico, confirmación y etapificación aumentaron 109,6%, convirtiéndose en el componente de mayor crecimiento. En tanto, el financiamiento para tratamiento creció 85,4% y el destinado a seguimiento aumentó 80,2%.
Pese al mayor crecimiento relativo del diagnóstico, los tratamientos continuaron concentrando la mayor parte de los recursos, representando entre el 80% y el 83% del financiamiento GES-Cáncer durante los años analizados.
Estos resultados muestran un esfuerzo por fortalecer distintas etapas de la atención oncológica. Sin embargo, también evidencian la necesidad de analizar si esa mayor inversión se ha traducido en diagnósticos más oportunos, mayor acceso a tratamientos y una mejor capacidad de resolución. “Son preguntas que surgen con este estudio que son necesarias resolver para generar políticas públicas acordes a los pacientes. En ese sentido, es clave integrar la trayectoria de los pacientes y los resultados clínicos”, dice Daza
En cuanto a dónde invertir los recursos, el doctor Moisés Russo, sostuvo que “El estado como política pública no puede financiar cuando hay cosas previas que no se puede resolver. Creo que debería centrarse los recursos en modelos de atención e innovación de ellos además de una limpieza de canastas antiguas”