En medio de la discusión del Presupuesto 2027, el parlamentario advirtió que el debate no puede limitarse a los recortes y la reposición de recursos, sino que debe abrir paso a una estrategia de largo plazo para el sector cultural y hacerlo menos dependiente de los vaivenes presupuestarios del Estado.
Con el objetivo de ampliar las oportunidades de creación, financiamiento y acceso a la cultura, el diputado Ricardo Neumann presentó cuatro propuestas para contribuir al diseño del Presupuesto 2027, en el marco de la sesión especial de revisión presupuestaria de la Comisión de Cultura, realizada este lunes.
El parlamentario planteó que la discusión no debe limitarse a cuánto se recorta o cuánto se repone, sino que también debe abordar cómo avanzar hacia una actividad cultural menos dependiente de los vaivenes presupuestarios y políticos.
“Sin horizonte, los recortes son solo tijera. La responsabilidad fiscal exige ajustes; la responsabilidad política exige un rumbo. Quiero aportar constructivamente al trabajo del Gobierno y del ministro Francisco Undurraga: no basta con explicar por qué hay menos recursos; también debemos ofrecer caminos para que la cultura tenga más oportunidades”, sostiene Neumann.
Diversificar el financiamiento: más puertas de entrada, menos dependencia El primer eje apunta a ampliar las fuentes de financiamiento mediante incentivos al aporte privado, mecanismos de cofinanciamiento y una mayor participación del mercado y la sociedad civil. La iniciativa busca facilitar que personas, empresas y organizaciones contribuyan al desarrollo cultural, junto con promover una mayor generación de ingresos propios.
“No se trata de que el Estado abandone la cultura, sino de que los artistas no dependan exclusivamente de él. Necesitamos más puertas de entrada, más personas e instituciones involucradas y menos dependencia de quien gobierna. Una cultura libre también necesita diversidad de financiamiento”, plantea el diputado por el distrito 16.
Educación artística: formar capacidades y públicos para el siglo XXI
La segunda propuesta busca fortalecer la educación artística como un componente permanente de la formación escolar, articulando el trabajo de los ministerios de Educación y Cultura y promoviendo vínculos entre establecimientos educacionales, artistas y organizaciones culturales.
La iniciativa apunta a desarrollar la creatividad, la colaboración y el pensamiento crítico en un contexto marcado por el avance de la inteligencia artificial, incorporando experiencias de
música, teatro, literatura y artes visuales. A ello se suma la formación de nuevos públicos desde edades tempranas, vinculando el acceso a experiencias culturales con la sustentabilidad y el desarrollo futuro del sector.
“No basta con financiar la oferta cultural de hoy: también debemos formar a quienes mañana leerán libros y llenarán teatros. La educación artística no es un adorno. Es una apuesta por las capacidades que nuestros niños necesitan y por el futuro de la propia cultura”, afirma.
Corfo y Sercotec: herramientas para producir, circular y generar empleo El tercer eje propone fortalecer y articular el apoyo de Corfo y Sercotec a las iniciativas culturales con potencial productivo. El foco está en entregar herramientas de gestión, producción, distribución y comercialización que permitan llegar a nuevos públicos, generar ingresos y sostener empleos.
Según explica el diputado, esta orientación busca complementar los fondos concursables con instrumentos que contribuyan al desarrollo de proyectos y organizaciones culturales capaces de proyectarse en el tiempo. “Hay que entregar cañas de pescar, no solo repartir pescados mediante subsidios concursables. Financiar una obra es importante; ayudar a que una compañía encuentre
público, una editorial llegue a sus lectores y un proyecto sostenga puestos de trabajo también lo es”, explica.
Municipalizar la cultura: más recursos y decisiones locales
La cuarta propuesta apunta a fortalecer el rol de los municipios en el desarrollo cultural, dotándolos de mayores recursos y capacidades de gestión para apoyar a los creadores, las organizaciones y los espacios culturales de sus comunas. “El talento no está concentrado en Santiago y las oportunidades tampoco deberían estarlo. Municipalizar la cultura significa que los territorios puedan impulsar sus propias prioridades y abrir espacio a nuevos creadores, no solo a quienes ya saben moverse en los fondos nacionales”, señala Neumann.
El ajuste y una propuesta de futuro
El diputado plantea que la discusión presupuestaria sea el punto de partida de una agenda de trabajo entre el Gobierno, el Congreso, los municipios y el sector cultural, combinando decisiones para 2027 con transformaciones de más largo plazo. “Mi aporte es poner propuestas sobre la mesa para que el ajuste no sea el final de la conversación, sino el inicio de una política cultural con horizonte. Que este presupuesto no se recuerde por la tijera, sino por el rumbo que se atrevió a trazar: una cultura que no esté capturada por el Estado y artistas que no sean esclavos del Fondart”, concluye.