Tras casi un mes a bordo, un equipo científico liderado por el Instituto Milenio de Oceanografía regresa a Valparaíso, donde parte de los datos recopilados permitirán entender cómo El Niño influye en el océano profundo.
Después de tres semanas de navegación, arribó a Valparaíso el buque oceanográfico AGS-61 «Cabo de Hornos», donde se desarrolló la expedición científica NIMOx, concluyendo una travesía que llevó a investigadores chilenos a la Fosa de Atacama. La expedición, liderada por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), reunió dos proyectos de investigación que trabajaron en paralelo: uno enfocado en el océano profundo y los efectos del fenómeno de El Niño, y otro en la geología del fondo marino frente a Taltal, una zona considerada laguna sísmica —es decir, un tramo donde no se han registrado grandes terremotos en mucho tiempo—. Esta comisión se llevó a cabo a través del financiamiento obtenido de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para los proyectos ya antes mencionados.
Para la directora nacional de la ANID, Alejandra Pizarro, la travesía refleja “la colaboración entre instituciones públicas y las capacidades que tienen para investigación. Es fundamental poder vincular esas capacidades, como la infraestructura, que permite a los investigadores e investigadoras ir a conocer, a levantar datos, realizar estudios y hacer propuestas para que podamos seguir avanzando en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación”.
Por su parte, el Capitán de Fragata Carlos Palavecino, Comandante del AGS-61 «Cabo de Hornos», señaló: “Luego de tres desafiantes semanas en la Fosa de Atacama, en las que pudimos explotar todas las capacidades del buque estudiando nuestro mar, pudimos contribuir a la ciencia. Además, ya nos encontramos preparando nuestra próxima expedición al sur de nuestro país en apoyo a la comunidad científica nacional”.
Uno de los principales resultados proviene de los experimentos de alimentación in situ, liderados por el Dr. Mauricio Urbina, investigador principal del IMO y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, quien se refirió al apoyo del buque en esta expedición: “Es fundamental, honestamente, contar con la Armada. El ‘Cabo de Hornos’, en general, es una embarcación que nos permite desplegar todos los equipos con seguridad para todos, tanto humana como para los equipos. De alguna forma, la verdad, es genial trabajar con la Armada, es una tremenda plataforma. Sin duda, valoramos el esfuerzo hecho por la ANID al asignar tiempo de buque. Es una oportunidad que, sin duda, tenemos que aprovechar y tenemos que seguir, de alguna forma, fortaleciendo esta asociación entre la Armada y los científicos”.
Por último, el Dr. Rubén Escribano, investigador principal del IMO y del Núcleo Milenio para el Estudio de la Desoxigenación del Pacífico Sur Oriental (DEOXS), y académico de la Universidad de Concepción —cuyo objetivo fue estudiar cómo El Niño influye en la dinámica del océano profundo—, señaló: “Es fantástico porque realmente para este tipo de investigación que nosotros hacemos, que es una investigación integrada, trabajamos con un grupo multidisciplinario de profesionales y científicos, y necesitamos una plataforma a este nivel. El buque es fantástico para el país porque podemos hacer oceanografía al nivel de frontera internacional”.
Cabe señalar que el AGS-61 es una de las plataformas científico-marinas más modernas de su tipo en la actualidad. Sus labores están centradas principalmente en la oceanografía operacional para el estudio de fenómenos climáticos e interacción océano-atmósfera; oceanografía geológica para el estudio del fondo marino y el subsuelo; oceanografía geofísica para estudios submarinos relacionados con la deriva continental y de placas tectónicas; levantamientos batimétricos del fondo marino; evaluación hidroacústica para la contaminación y evaluación de la biomasa, y pesca para el muestreo de especies.