Las propuestas abordaron desafíos vinculados con la salud y la sostenibilidad, en una iniciativa de la PUCV que fomenta la investigación temprana y motiva a las nuevas generaciones a desarrollar soluciones con potencial de aplicación en la sociedad.
Un parche elaborado a partir de tallos de espinaca se convirtió en la propuesta ganadora de Ingenio Bioactivo 2026, iniciativa impulsada por la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) para acercar la ciencia y la innovación a estudiantes escolares.
El equipo BioCura+ -del Colegio Alborada de Curauma- realizó la propuesta ganadora que combina el aprovechamiento de recursos vegetales con la búsqueda de alternativas innovadoras y sostenibles. Su desarrollo exigió realizar diversas pruebas de laboratorio para avanzar desde la idea inicial hasta la obtención de un resultado satisfactorio.
A través de Ingenio Bioactivo, la PUCV promueve el interés por la ciencia y la experimentación desde la etapa escolar, el desarrollo de ideas innovadoras mediante el aprendizaje práctico y el trabajo colaborativo. De esta manera, la Universidad contribuye a generar espacios de encuentro entre estudiantes escolares y universitarios, en los que el conocimiento se transforma en una herramienta para explorar nuevas soluciones y responder a desafíos del entorno.
La directora de Innovación de la casa de estudio, Macarena Rosenkranz, destacó el valor de fomentar estas capacidades. “Uno de nuestros objetivos es promover el emprendimiento y la transferencia del conocimiento en etapas tempranas”, indicó. Asimismo, valoró el avance y la calidad de los proyectos desarrollados por los escolares, junto con “el compromiso de los docentes que los acompañan en el aula para impulsar la creación de productos y servicios que, eventualmente, podrían convertirse en innovaciones”.
Las propuestas presentadas abordaron desafíos relacionados con la sostenibilidad, la salud y la búsqueda de soluciones a problemas concretos. En ese contexto, Héctor Zúñiga, académico de la Escuela de Ingeniería Bioquímica e integrante del jurado, valoró el que los participantes se preguntaran “cómo podían hacer las cosas diferentes y más sostenibles” y de qué manera podían contribuir a resolver problemáticas de interés para la sociedad.
Cabe consignar que Ingenio Bioactivo también incorpora la participación de estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil Bioquímica, quienes acompañan a los escolares durante el desarrollo de sus proyectos y comparten con ellos sus conocimientos. En este contexto, Marcelo Riffo, estudiante PUCV y monitor, sostuvo que esta experiencia permite “retribuir lo que nosotros podemos aprender a través de la Universidad y compartirlo con alumnos de los colegios participantes”, generando un efecto positivo a partir de sus conocimientos y experiencias.
Proyecto ganador
José Pablo Lagos, integrante de BioCura+, destacó el trabajo experimental que implicó desarrollar la propuesta ganadora. “Tuvimos que hacer varios laboratorios, alrededor de cuatro o cinco, para avanzar en el proyecto y así obtener el resultado correcto”, señaló sobre el proceso que permitió materializar la idea.
La jornada de cierre de Ingenio Bioactivo 2026 incluyó una feria científica, en la que los equipos exhibieron pósteres y prototipos de sus proyectos, desarrollados durante el año. Posteriormente, presentaron sus propuestas ante un jurado mediante exposiciones breves, en las que explicaron las soluciones planteadas y respondieron preguntas sobre sus procesos de investigación y elaboración.